En medio de la tensión social y los reclamos salariales en distintos sectores estatales, referentes gremiales volvieron a cuestionar el trato hacia los trabajadores públicos y denunciaron un creciente deterioro laboral impulsado tanto por el gobierno nacional como por varias administraciones provinciales.
Las críticas apuntan al desgaste que viven docentes, trabajadores de la salud y empleados estatales, quienes —según remarcaron— sostienen áreas esenciales mientras enfrentan salarios bajos, sobrecarga laboral y pérdida de derechos.
“No puede abusarse de la buena voluntad”
Durante una entrevista, el dirigente fue contundente al señalar que el trabajador “no puede ser manoseado” de la manera en que, según dijo, viene ocurriendo desde hace tiempo.
También denunció que existe un abuso sistemático de la predisposición, el esfuerzo y la vocación de quienes garantizan tareas fundamentales del Estado.
Entre ellos mencionó a docentes, personal sanitario y empleados públicos que diariamente sostienen servicios clave para la sociedad.
“Un antes y un después”
En ese contexto, destacó las recientes protestas y movilizaciones de trabajadores estatales, asegurando que marcan un punto de inflexión frente a las políticas de ajuste.
Según planteó, los sectores públicos comenzaron a poner límites luego de años de deterioro salarial, precarización y pérdida de poder adquisitivo.
Críticas al gobierno nacional y a las provincias
El análisis también incluyó una fuerte crítica al rumbo económico nacional desde 2023 en adelante. Afirmó que las principales medidas tomadas apuntaron “a dañar a los sectores del trabajo y a los más desposeídos”.
Pero además cuestionó a distintos gobiernos provinciales por profundizar esas políticas, en lugar de amortiguar el impacto social de la crisis.
Malestar creciente en Córdoba y el país
Las declaraciones reflejan un clima que se repite en muchas provincias: reclamos salariales, conflictos en el sector público y cuestionamientos al ajuste en áreas sensibles como educación y salud.
Mientras se agrava la situación económica, crece la presión de trabajadores que exigen mejores condiciones laborales y respeto por derechos adquiridos.



