El Ente Nacional Regulador del Gas oficializó una nueva reglamentación para autorizar obras de expansión de redes y dejó atrás un esquema vigente desde 2009.
La modificación apunta a acelerar procesos administrativos, reducir plazos de evaluación y digitalizar trámites que hasta ahora funcionaban con criterios considerados obsoletos.
Entre los cambios centrales aparece la reducción del horizonte técnico de análisis, que pasa de 35 a 10 años, además de nuevos mecanismos para calcular costos y un sistema digital obligatorio para presentar proyectos. Según fuentes oficiales, la intención es facilitar inversiones privadas y modernizar el funcionamiento regulatorio.
El nuevo marco se da en medio de una reconfiguración institucional del sector energético, luego de la creación del ente unificado que absorberá funciones de gas y electricidad. Aunque la transición aún no concluyó, las autoridades comenzaron a avanzar con reformas específicas.
Empresas distribuidoras y constructoras observan con expectativa el impacto de la medida, ya que una simplificación administrativa podría destrabar obras demoradas en distintas provincias. No obstante, algunos especialistas advierten que sin financiamiento ni actualización tarifaria sostenida, los cambios normativos podrían resultar insuficientes.



