Volver tiene sentido

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El régimen de gobierno encabezado por Milei profundiza día a día la destrucción nacional, acentúa la dependencia y lleva al conjunto del pueblo argentino hacia un callejón sin salida del que solo puede sacarlo una gran fuerza política inspirada esencialmente en la ideología, los valores y la experiencia histórica del Peronismo.

A lo que debería agregarse la cuota de coherencia, convicción y coraje que harán falta para saltar las vallas que el poderoso entramado corporativo habrá de montar, superando las limitaciones que nos impusieron en experiencias anteriores.

Lo primero que viene a mi memoria es aquella Argentina del ’73 que nos dejaron gobiernos civiles y militares luego de 18 años de proscripción y negación democrática, y la prioridad que puso el Peronismo en la elaboración de un plan de gobierno para rescatar al país de la postración.

El 21 de diciembre de 1973, el Presidente Juan Domingo Perón presentó el “Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional”.

En sus páginas iniciales señalaba:

“Este es un plan de Reconstrucción… de una Argentina destruida, sojuzgada y estancada. Reconstruir nuestras instituciones y su capacidad de realizar grandes obras y profundas transformaciones, consolidando la Unidad Nacional en una sociedad dinámica, cuyo ámbito no sea degradado por la explotación indiscriminada de nuestros recursos naturales.

Este es un Plan de Liberación… Liberación de las necesidades básicas de los argentinos, de la arbitrariedad de los poderosos, de la coacción extranjera.

Este es un Plan de Esfuerzos… cada argentino debe saber como será el país que contribuirá a construir. Todos deben tener la certeza de que trabajan por la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación y no en beneficio de las minorías del privilegio.

Este es el plan del pueblo… Suyo es el país reconstruido y liberado al que queremos llegar. En sus manos está el poder de decisión para señalar el camino y recorrerlo. El plan solo es una guía para facilitar y ordenar la tarea y para alertar peligros.

Hay que hacer irreversible la victoria del pueblo. Tal es el propósito del Plan para la Reconstrucción y la Liberación Nacional”

En tal ocasión se imprimió un libro de más de 350 páginas (conservo orgullosamente el ejemplar que aparece en la foto), que detalla minuciosamente las medidas a adoptar y objetivos a alcanzar por el gobierno popular en materia de política monetaria, fiscal, crediticia, industrial y de inversiones extranjeras; en la cuestión agropecuaria, social y de abastecimiento; los instrumentos complementarios para la regulación económica (empresas testigo, cupos de producción, tarifas, subsidios); las metas de producción y uso de bienes y servicios; la distribución del ingreso, empleo y población; el papel del estado; las relaciones económicas internacionales; los grandes proyectos y programas sectoriales; los lineamientos regionales y los proyectos provinciales prioritarios, todo esto acompañado con cuadros estadísticos históricos y proyecciones.

El gobierno de Milei se derrumba y esa caída no nos debe encontrar discutiendo exclusivamente liderazgos y candidaturas o especulando con la construcción de frentes electorales vacíos de contenido.

El debate sobre cada uno de los temas centrales y actuales a resolver (deuda externa, control del comercio exterior y del sistema financiero, recuperación de la industria y de las funciones estratégicas del estado, freno a la fuga de capitales, nacionalización de los recursos naturales, reforma judicial, una nueva Constitución, entre muchos otros), debe ser lo que contribuya a forjar la unidad de amplios sectores nacionales y populares.

La elaboración de un nuevo Plan para la Reconstrucción y la Liberación Nacional debería ser la misión estratégica que nos ocupe por estos días pensando en recuperar el gobierno y confiando -como decía aquel programa del ’73- que “en manos del pueblo está el poder de decisión para señalar el camino y recorrerlo”.

A Cristina, líder fundamental de nuestro Movimiento y todos los compañeros injustamente encarcelados, solo podremos liberarlos reconstruyendo con grandeza y sin sectarismos nuestra fuerza política y confiando en que solo el poder del pueblo organizado podrá revertir la malicia de nuestros enemigos, asegurando que la reconquista del gobierno se convierta en victoria irreversible de todo el pueblo argentino.

PD: Acabo de leer con gran satisfacción declaraciones de Axel en España, planteando en apretada síntesis lo siguiente:

Primero enhebrar una construcción política hasta hoy bastante poco articulada.

Segundo proponer un programa que defina nuestro Proyecto de Nación.

Tercero definir las candidaturas.

Que así sea.

Por Héctor Amichetti

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