La Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) reveló que las ventas minoristas de los comercios pymes de la provincia de Córdoba finalizaron diciembre con una caída del 6,8% interanual, de acuerdo con el relevamiento que habitualmente realiza la entidad junto a sus cámaras y centros comerciales adheridos.
Si bien reconocen que se registra una leve desaceleración de la caída, respecto a 2024, subrayan que no hay “señales de recuperación del consumo”.
De los 11 rubros relevados, sólo uno mostró números positivos. Las caídas más pronunciadas se registraron en “Muebles y decoración” (-9,1%), “Electrodomésticos y artículos electrónicos” (-8,5%), “Indumentaria” (-8,2%) y “Alimentos y bebidas” (-7,9%).
En cuanto a las formas de pago, el 41% de las operaciones se realizó con tarjeta de crédito, mientras que el 59% fue al contado. Según Fedecom, esto refleja un “consumo más cauteloso y limitado por el acceso al financiamiento“.
Fragilidad del consumo
Al realizar un balance del año, desde Fedecom advirtieron que “el comercio minorista atravesó en 2025 un escenario de fuerte fragilidad, con ventas que se mantuvieron en terreno negativo durante todo el año“. Detallaron que las caídas interanuales promedio oscilaron entre el 5% y el 8%, afectando a la mayoría de los rubros, con especial impacto en indumentaria, calzado, muebles, decoración y alimentos.
“Si bien en algunos meses se observa una desaceleración en la magnitud de la caída respecto de 2024, esto no puede interpretarse como una recuperación real del consumo. El nivel de ventas sigue siendo insuficiente para garantizar la rentabilidad de los comercios, muchos de los cuales operan con márgenes mínimos o directamente en pérdida”, señaló Fausto Brandolin, presidente de Fedecom.
Alertan que “el consumo continúa mostrando un perfil retraído y defensivo” y que “las familias priorizan gastos esenciales, reducen compras no indispensables y, en gran parte, han quedado excluidas del financiamiento”; y advierten que las altas tasas de interés y la falta de crédito accesible impactan de manera directa en la actividad comercial, especialmente en aquellos bienes que históricamente se sostienen a través de la venta en cuotas.
Este contexto pone en riesgo no solo la continuidad de miles de comercios pymes, sino también el empleo y la vida económica de ciudades y pueblos del interior, donde el comercio es un actor central del entramado social y productivo”, advirtió Brandolin.
Desde el sector comercial se considera imprescindible avanzar en una agenda concreta que permita frenar el deterioro y comenzar un proceso de recuperación. Entre los principales ejes, Fedecom remarca la necesidad de acceso real al financiamiento, con líneas de crédito a tasas razonables y previsibles; alivio de la presión impositiva, especialmente en impuestos provinciales y municipales; y previsibilidad y reglas claras que permitan planificar, invertir y sostener el empleo.
“La carga tributaria, especialmente en los niveles provincial y municipal, se ha vuelto incompatible con los niveles actuales de facturación. Es fundamental que impuestos distorsivos como Ingresos Brutos, las tasas municipales y el impuesto a los sellos sean incluidos dentro de la reforma tributaria que el Gobierno nacional impulsa para el próximo año. Si estos tributos no son abordados de manera integral en todas las provincias, este país no será viable y miles de comercios quedarán fuera del sistema, fomentando aún más la informalidad“, sostuvo Brandolin.
Finalmente, el presidente de Fedecom remarcó que “el comercio no es un sector residual: es generador de empleo, actividad local y cohesión social“, y sostuvo que sin medidas concretas para reactivar el consumo, reducir costos y facilitar el crédito, la caída de ventas puede transformarse en un proceso estructural de cierre de comercios y pérdida de puestos de trabajo, con profundas consecuencias para la economía regional.
Fuente: La Nueva Mañana



