El dirigente cooperativista e integrante del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), Pablo Tissera, sostuvo que la salida a la crisis requiere la articulación entre cooperativas, pymes, sindicatos, universidades, organizaciones sociales y otros actores de la comunidad para construir un proyecto alternativo al actual rumbo económico.
En una entrevista brindada al programa Derechos a la Carta, Tissera afirmó que el escenario económico y social que atraviesa la Argentina exige fortalecer los espacios de organización colectiva para enfrentar lo que definió como un modelo basado en la exclusión y la concentración económica.
Según explicó, las multisectoriales representan una herramienta estratégica para reunir a todos los sectores perjudicados por las políticas actuales y avanzar en propuestas comunes.
“Todos los sectores están perjudicados de una u otra manera. Hay que sumar esfuerzos, articular con otros espacios y construir relaciones de fuerza que permitan enfrentar este modelo”, expresó.
Una alternativa frente a un modelo de exclusión
Durante la entrevista, el dirigente señaló que el actual proyecto económico responde a una lógica que definió como la “ley de la selva”, donde predominan los intereses de los sectores más fuertes en detrimento de las mayorías.
En ese sentido, advirtió que el rumbo económico podría consolidar una sociedad profundamente desigual.
“Vamos hacia un modelo donde una minoría viva relativamente bien y una enorme mayoría tenga enormes dificultades para llegar a fin de mes, con una parte importante directamente excluida del sistema”, sostuvo.
La importancia de las multisectoriales
Para Tissera, la construcción de espacios multisectoriales constituye el primer paso para generar la unidad necesaria entre trabajadores, cooperativas, mutuales, pymes, organizaciones sociales, sindicatos, universidades, sectores religiosos y fuerzas políticas.
Indicó que esos ámbitos permiten identificar objetivos compartidos y elaborar propuestas capaces de ofrecer una alternativa al modelo vigente.
“Primero hay que juntarse y articular. Después poner sobre la mesa los puntos en común para transformarlos en un proyecto colectivo”, explicó.
Asimismo, consideró que estos procesos deben surgir desde cada barrio, comuna, ciudad y localidad, fortaleciendo lo que definió como una “comunidad organizada”, construida desde abajo hacia arriba.
El impacto sobre la producción
El dirigente cooperativista también describió las dificultades que atraviesan las cooperativas, las pymes y el aparato productivo nacional.
Según afirmó, la caída de la producción industrial, del comercio y del consumo está reduciendo fuertemente la actividad económica, mientras muchas empresas trabajan con una utilización muy baja de su capacidad instalada.
A su entender, este escenario repercute directamente en el poder adquisitivo de la población y profundiza la crisis social.
“Cada vez más personas manifiestan que no llegan a fin de mes porque hay menos dinero circulando en los hogares”, señaló.
Construir una propuesta alternativa
Finalmente, Tissera sostuvo que el desafío no consiste únicamente en denunciar las consecuencias del actual modelo económico, sino también en elaborar un proyecto alternativo que exprese las demandas de los distintos sectores sociales.
“El desafío es unir todas esas partes para hacer fuerza común, presentar nuestras propuestas y demostrar que existe otro camino posible”, concluyó.



