El gobernador bonaerense avanza con una estrategia política que trasciende los límites de la provincia y combina recorridas por el interior del país, armado territorial y una creciente agenda internacional. Para noviembre, analiza encabezar una misión comercial a Shanghái junto a empresarios argentinos, mientras prepara un gran encuentro federal en Avellaneda.
Axel Kicillof profundiza durante 2026 una agenda política que excede cada vez más las fronteras de la provincia de Buenos Aires y que combina construcción territorial, vínculos con otros gobernadores y una creciente presencia en el escenario internacional. Aunque el mandatario insiste en que no está en campaña y sostiene que una eventual candidatura presidencial debe ser definida por las bases y no por la dirigencia, sus movimientos comenzaron a ser leídos como parte de una estrategia de proyección nacional de cara a 2027. En ese esquema, Kicillof viene recorriendo distintas provincias, fortaleciendo relaciones políticas y buscando instalar una agenda federal que le permita ampliar su espacio de influencia dentro del peronismo.
Durante lo que va del año, el gobernador bonaerense ya visitó Tierra del Fuego, Córdoba, Formosa, Chaco, Corrientes y La Pampa, mientras que Misiones aparece como una de las próximas escalas posibles. La estrategia apunta a establecer vínculos con gobernadores y dirigentes de distintos sectores, incluso por fuera del espacio político que conduce directamente Kicillof. En el caso de Misiones, su acercamiento al gobernador Hugo Passalacqua se da en medio de la interna que mantiene el mandatario provincial con su antecesor Carlos Rovira. Desde el entorno kicillofista consideran que Passalacqua ya forma parte de una red de respaldos políticos, aunque esto no implica necesariamente su incorporación al Movimiento Derecho al Futuro.
En ese marco, dirigentes cercanos al gobernador bonaerense ya comenzaron a trabajar para facilitar un encuentro entre Kicillof y Passalacqua. El diputado provincial y secretario del Partido Justicialista bonaerense Mariano Cascallares y el director del Banco Provincia Julio Pereyra viajaron a Misiones y mantuvieron reuniones con integrantes del peronismo provincial, legisladores, intendentes y funcionarios. El objetivo declarado es avanzar en una agenda común de desarrollo y generar nuevos vínculos entre la provincia de Buenos Aires y otros distritos. Para Kicillof, cada una de estas reuniones representa además una oportunidad para construir una red política federal que pueda tener relevancia en la discusión nacional de los próximos años.
La construcción territorial también tiene un capítulo propio dentro de la provincia de Buenos Aires. El Movimiento Derecho al Futuro, espacio político que encabeza Kicillof, busca ampliar su presencia en los 135 municipios bonaerenses. Según el propio espacio, actualmente cuenta con representación en más de un centenar de distritos y trabaja para completar un armado propio en todo el territorio provincial. Para avanzar con ese objetivo, funcionarios del gabinete bonaerense, legisladores y referentes políticos vienen participando de plenarios en distintas secciones electorales. El proceso tendrá uno de sus principales momentos el próximo 19 de septiembre, cuando se realice un gran encuentro federal en la localidad de Avellaneda, con la presencia y el cierre político del gobernador.
Pero la agenda de Kicillof no se limita a la construcción política interna. El gobernador también busca darle mayor peso a su mirada sobre la política exterior y el lugar que debería ocupar la Argentina en un escenario internacional atravesado por disputas económicas y geopolíticas. En recientes intervenciones públicas, planteó la necesidad de recuperar conceptos asociados a la tradición peronista, como la neutralidad estratégica y la integración regional latinoamericana. En ese sentido, sostuvo que la Argentina debería evitar quedar subordinada a las decisiones de las grandes potencias y, al mismo tiempo, aprovechar sus recursos naturales, su capacidad científica y su industria para ocupar un lugar estratégico en el nuevo escenario global.
Esa mirada marca además una diferencia explícita con la política exterior del Gobierno de Javier Milei. Mientras la administración nacional profundizó su alineamiento con Estados Unidos e Israel, Kicillof plantea una estrategia basada en la diversificación de relaciones comerciales y políticas, con especial atención a América Latina y a mercados asiáticos como China e India. Para el gobernador, ampliar los vínculos internacionales no solamente representa una definición diplomática, sino también una herramienta económica para conseguir inversiones, abrir mercados para empresas argentinas y reducir la dependencia de determinados socios comerciales. En ese contexto debe interpretarse el viaje a China que prepara para noviembre.
El mandatario bonaerense tiene previsto participar en Shanghái de la Exposición Internacional de Importaciones de China, conocida como CIIE, que se desarrollará entre el 5 y el 11 de noviembre. La intención es encabezar una misión comercial junto a un grupo de empresarios argentinos, con el objetivo de promover inversiones, buscar alternativas de financiamiento y facilitar el ingreso al mercado chino de productos elaborados en la provincia de Buenos Aires. La iniciativa tiene un componente económico concreto, pero también una fuerte dimensión política porque busca mostrar una concepción diferente de la inserción internacional argentina. Además, la misión se produce en un momento de tensión entre Buenos Aires y Beijing, en medio de los recientes cruces diplomáticos entre China y el Gobierno nacional.
La eventual presencia de Kicillof en China también adquiere una lectura política por contraste con Milei. El Presidente había manifestado durante su campaña su intención de viajar al gigante asiático, pero finalmente ese viaje no se concretó y las relaciones entre ambos países atravesaron distintos momentos de tensión durante su gestión. En los últimos días, además, un mensaje del director de Comunicación Digital de Presidencia, Juan Pablo Carreira, generó una nueva controversia diplomática luego de que responsabilizara al Partido Comunista chino por una tragedia ocurrida en Nepal, acusación que fue rechazada por Beijing. En este escenario, el viaje de Kicillof podría convertirse en una señal política de acercamiento hacia China y de defensa de una política exterior más multilateral.
La agenda internacional, sin embargo, tuvo una incertidumbre adicional por la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre. El viaje de Kicillof a China llegó a ser evaluado como posible motivo de suspensión o modificación debido a la coincidencia de fechas. Sin embargo, el exembajador argentino en China Sabino Vaca Narvaja, quien participa de la organización de la misión comercial, afirmó que el gobernador encabezaría la comitiva. De concretarse, la presencia de Kicillof en Shanghái le permitiría combinar su perfil de dirigente opositor con una agenda económica internacional y reforzar su posicionamiento como uno de los dirigentes del peronismo que busca discutir un modelo de inserción internacional alternativo al planteado por la Casa Rosada.
Así, la hoja de ruta de Kicillof para los próximos meses combina tres dimensiones que comienzan a confluir: la construcción territorial dentro del peronismo, la búsqueda de vínculos con gobernadores y dirigentes de otras provincias y una agenda internacional orientada a ampliar los vínculos comerciales de la Argentina. El gran acto federal de Avellaneda del 19 de septiembre será una demostración de fuerza dentro de Buenos Aires, mientras que una eventual misión a China en noviembre podría funcionar como una vidriera internacional. Aunque el gobernador evita hablar abiertamente de candidatura, sus movimientos muestran que está construyendo las condiciones políticas para disputar un lugar central en la discusión nacional de cara a 2027.
Fuente: Motor Económico



