Contra la oscuridad: sin presupuesto para la luz, científicos del Ferreyra instalaron paneles solares para salvar sus investigaciones

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“Esto nos permite tener más aire para poder seguir trabajando, pero no soluciona el problema de fondo”, dice a LNM Ricardo Pautassi, investigador, docente y vicedirector del Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra (IMMF), sobre la instalación de paneles solares en la sede del organismo especializado en investigación científica en biomedicina. De este modo, ante la falta de recursos, ahora podrán funcionar con energía solar.

El Ferreyra es un instituto de renombre internacional por sus investigaciones, depende de la fundación Instituto Ferreyra, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y también del CONICET. Funciona en Córdoba desde 1947 con una sede en barrio Colinas de Vélez de Sarsfield, y ahoracon la científica Carolina Touz a la cabeza, resiste una paralización ante la falta de financiamiento y la quita de subsidios en los servicios. 

En enero de 2024, cuando el Gobierno nacional avanzó contra los recortes en los subsidios a los servicios, la factura de luz del IMMF empezó a escalar a cifras exorbitantes: “Primer fueron tres, cuatro, luego, cinco y hasta seis millones de pesos que no podíamos pagar, por lo que empezamos una serie de acciones para bajar el tema del costo eléctrico. Básicamente porque todo eso superaba nuestro presupuesto anual”, dice Pautassi y cuenta que con la ayuda de un ingeniero activaron un programa de deficiencia eléctrica y ante la Provincia, iniciaron una recategorización en el servicio eléctrico. 

Fue en ese contexto donde también se decidió avanzar con la idea de instalar los paneles solares para abastecer al edificio de energía. Iniciaron una obra para ponerlos, pero como el presupuesto del instituto no podía cubrir los costos del proyecto, mantenerse en pie tenía un riesgo concreto.

“Como directivos nos planteamos medidas extraordinarias y terribles como decirle a la gente que hagan solo teletrabajo, o cerrar de manera permanente. Una situación muy complicada. A nivel día a día, todos los trabajos requieren de aparatos, alguno eléctricos, y no es una tarea que se pueda trasladar 100% al teletrabajo porque la capacidad de producir se resiente”, dice el vicedirector del IMMF y agrega: “Lo más serio y grave era qué hacer con las muestras biológicas, algunas de largo plazo que se mantienen para analizar después, a veces a dos o tres años para adelante. Todo eso corría riesgo de perderse”.

Fuente: La Nueva Mañana

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