El relevamiento de Orlando J. Ferreres y Asociados registró una contracción del 1,2% de la actividad durante el tercer trimestre de 2026. Aunque septiembre mostró una mejora mensual marginal del 0,1%, el indicador cayó 0,8% interanual y la industria, la construcción y el comercio continúan entre los sectores más afectados.
La economía argentina volvió a encender señales de alarma luego de que un informe privado confirmara dos trimestres consecutivos de contracción de la actividad. El relevamiento elaborado por el estudio Orlando J. Ferreres y Asociados indicó que el tercer trimestre de 2026 cerró con una caída del 1,2% respecto del período anterior. De esta manera, se configura el escenario de recesión técnica, una definición económica utilizada cuando se registran dos trimestres consecutivos de retroceso.
De acuerdo con el Índice General de Actividad (IGA), durante septiembre la economía registró una caída interanual del 0,8%, mientras que en la comparación mensual mostró una mejora de apenas el 0,1%. El resultado positivo frente a agosto no alcanzó para compensar las contracciones acumuladas durante los meses anteriores. En el balance de enero a septiembre, el indicador registró una variación negativa del 0,3% frente al mismo período de 2025.
Los datos exponen un escenario complejo para el programa económico del Gobierno de Javier Milei. Mientras el oficialismo sostiene que la estabilización macroeconómica y las reformas impulsadas permitirán consolidar una recuperación, los indicadores privados muestran dificultades persistentes en buena parte de las actividades vinculadas con la producción, el empleo y el mercado interno. La mejora de algunos sectores exportadores no logra traducirse, por ahora, en una expansión generalizada de la economía.
Uno de los rubros más afectados es la industria manufacturera, que registró una caída interanual del 1,5% en septiembre y acumuló un retroceso del 2,3% durante los primeros nueve meses del año. Aunque el indicador desestacionalizado mostró una variación mensual positiva del 0,1%, el desempeño del sector continúa reflejando las dificultades para recuperar los niveles de producción. La situación impacta especialmente en las actividades que dependen del consumo interno y de la demanda de los hogares.
La construcción también presentó números negativos, con una contracción interanual del 1,8% durante septiembre. El comercio mayorista y minorista, por su parte, retrocedió un 0,8% en comparación con el mismo mes del año anterior. Estos resultados reflejan las dificultades que atraviesan actividades estrechamente vinculadas con el movimiento económico cotidiano, la inversión y el poder adquisitivo. La debilidad de estos sectores constituye uno de los principales obstáculos para una recuperación que alcance a empresas y trabajadores.
El comportamiento de la economía, sin embargo, presenta diferencias importantes entre actividades. Mientras la minería registró un crecimiento interanual del 17,4% en septiembre y acumuló una expansión del 13,8% en los primeros nueve meses, el suministro de electricidad, gas y agua avanzó un 7,5% en la comparación anual. En contraste, el sector agropecuario cayó un 3,9% interanual durante septiembre, aunque mantuvo un crecimiento acumulado del 5,3% en lo que va del año. La expansión de las actividades extractivas y energéticas convive así con dificultades en sectores de mayor incidencia sobre el empleo y el mercado interno.
El informe de Ferreres también advirtió que el deterioro de las perspectivas podría demorar y ralentizar la recuperación económica. Si bien la consultora señaló que las mejoras salariales observadas en los últimos meses podrían contribuir gradualmente a impulsar la actividad, reconoció que los indicadores todavía no permiten anticipar una reactivación sólida. La evolución del consumo, la producción industrial y la inversión será determinante para establecer si la economía consigue revertir la tendencia durante el último tramo del año.
Por su parte, el Banco Central reconoció en su informe de política monetaria que la actividad económica habría caído durante el tercer trimestre, aunque atribuyó parte del retroceso a factores que considera transitorios y proyectó una recuperación para los últimos meses de 2026. La confirmación definitiva del desempeño de la economía dependerá de las estadísticas oficiales que publique el INDEC. Mientras tanto, los relevamientos privados muestran una economía con resultados desiguales: crecimiento en minería y energía, pero retrocesos en actividades industriales, comerciales y productivas. El desafío para el Gobierno será demostrar que la recuperación anunciada puede extenderse más allá de los sectores exportadores y alcanzar al conjunto de la economía.
Fuente: Primereando las noticias



