El sueldo no alcanza: ocho de cada diez argentinos sienten que pierden frente a la inflación

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Un relevamiento nacional de Zentrix Consultora revela que el 81,8% de los encuestados considera que sus ingresos no acompañan la suba de precios. Además, más de la mitad recurrió al endeudamiento durante los últimos seis meses y solo el 9,8% afirma tener capacidad de ahorro. Los sectores de menores ingresos y los jóvenes aparecen entre los más afectados.

Llegar a fin de mes se convirtió en una dificultad creciente para una gran parte de los hogares argentinos. Según un relevamiento del Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora y difundido por Infonews, el 81,8% de los encuestados considera que su salario pierde frente a la inflación. El dato expone una brecha entre la evolución de los precios y la percepción cotidiana de quienes deben afrontar los gastos de alimentación, vivienda, transporte y servicios.

El estudio también muestra las dificultades para administrar los ingresos durante todo el mes. Apenas el 34% de los consultados asegura que puede cubrir todos sus gastos mensuales, mientras que solo el 9,8% afirma tener capacidad de ahorro. Además, cerca de cuatro de cada diez hogares agotan el dinero disponible antes de completar la primera quincena y dos de cada tres se quedan sin ingresos suficientes antes del día 20.

El endeudamiento para cubrir gastos básicos

Ante la falta de dinero, el crédito aparece como una herramienta para sostener el consumo cotidiano. El 56,2% de los participantes afirmó haber contraído alguna deuda durante los seis meses anteriores al relevamiento. Entre quienes se endeudaron, el 55,1% destinó esos recursos a necesidades básicas vinculadas con la alimentación y la salud, mientras que el 21,3% los utilizó para pagar tarifas y servicios públicos.

La proporción de préstamos destinados a la compra de bienes durables fue considerablemente menor: alcanzó el 11,8% entre quienes tomaron deuda. Los datos muestran que una parte importante de las familias no recurre al financiamiento para realizar compras extraordinarias, sino para afrontar gastos que se repiten mes a mes. Esa dinámica puede generar un círculo de endeudamiento cuando los ingresos posteriores deben utilizarse para cancelar obligaciones anteriores.

Las diferencias según el nivel de ingresos

La situación es especialmente delicada entre los sectores de menores recursos. En ese segmento, el 59,6% de los encuestados agota su presupuesto antes del día 15 y el 83,3% se queda sin dinero antes del día 20. La capacidad de ahorro cae al 0,9%, mientras que el 68,1% afirma haber tomado deuda durante los últimos seis meses.

Entre las personas de clase media también aparecen dificultades para sostener los gastos mensuales. El 51,4% agota sus recursos antes de terminar el mes y el 47,1% recurrió al endeudamiento durante el período analizado. Dentro de quienes tomaron préstamos en este grupo, el 29% los destinó al pago de tarifas y servicios públicos, una proporción superior a la registrada entre los sectores de menores y mayores ingresos.

En el segmento de mayores recursos, en cambio, el 61,9% declara que puede llegar a fin de mes y ahorrar. Aunque también existe endeudamiento, su destino presenta diferencias: entre quienes tomaron crédito en este grupo, el 63,4% lo utilizó para adquirir bienes durables. La comparación evidencia que el acceso al financiamiento no tiene las mismas consecuencias para todos los hogares: mientras algunos lo utilizan para cubrir necesidades esenciales, otros pueden destinarlo al consumo de bienes de mayor valor.

Los jóvenes, entre los más afectados

El relevamiento también advierte sobre las dificultades que atraviesan las personas menores de 40 años. En ese grupo, el 72% agota sus ingresos antes del día 20 y apenas el 3% logra ahorrar. Además, el 60,9% afirma haber contraído deuda durante los últimos seis meses.

La combinación de ingresos insuficientes, gastos cotidianos y escaso margen para guardar dinero limita la capacidad de afrontar imprevistos y planificar a mediano plazo. Cuando el crédito se convierte en una herramienta necesaria para pagar alimentos, servicios o gastos de salud, también aumenta el riesgo de que las obligaciones acumuladas comprometan los ingresos de los meses siguientes.

Salarios, inflación y percepción económica

La percepción de pérdida del poder adquisitivo se mantiene elevada desde marzo, según el informe. La proporción de encuestados que considera que sus ingresos no le ganan a la inflación no baja del 81% y llegó al 87,4% en julio. En septiembre, el indicador se ubicó en el 81,8%, levemente por encima del 81,2% registrado el mes anterior.

Una desaceleración de la inflación no implica que los precios bajen: significa que aumentan a un ritmo menor. Para recuperar poder adquisitivo, los ingresos deben evolucionar de manera suficiente frente a esos incrementos y permitir que los hogares cubran sus necesidades. Por eso, la percepción de los encuestados no depende únicamente del dato mensual, sino también del nivel acumulado de los precios y de cuánto dinero queda disponible después de pagar los gastos fijos.

El reclamo de intervención estatal

El informe también indaga sobre el papel que debería tener el Estado frente al endeudamiento de las familias. El 67% de los consultados considera que el sector público debe intervenir ante esta situación. Dentro de ese grupo, el 36,1% entiende que se trata de un problema social que requiere atención pública, mientras que el 30,9% sostiene que corresponde intervenir incluso cuando las obligaciones se originan entre particulares.

Entre las alternativas planteadas, la regulación de las condiciones para otorgar créditos aparece como la opción con mayor respaldo, con el 61,3%. Un 23,6% apoya la refinanciación de deudas mediante el Banco Central y el 7,5% se inclina por una condonación de obligaciones por ley. Los resultados reflejan una preocupación extendida por las consecuencias del endeudamiento y una demanda de respuestas frente a las dificultades para sostener los gastos cotidianos.

Los datos de Zentrix describen un escenario en el que la pérdida percibida del poder adquisitivo se combina con dificultades para llegar a fin de mes, una baja capacidad de ahorro y un mayor uso del crédito para cubrir necesidades esenciales. Aunque el impacto varía según el nivel socioeconómico y la edad, el relevamiento ubica a los salarios y los ingresos familiares en el centro de las preocupaciones económicas de la población.

Fuente: Infonews

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