Israel dio por terminadas las funciones del histórico Consulado General británico en Jerusalén Este y ordenó la salida del cónsul general y otros 19 diplomáticos. Londres rechazó la decisión, afirmó que no reconoce autoridad legal de Israel para cerrar la misión y anunció que el edificio continuará funcionando como “Misión del Reino Unido”, aunque con una presencia diplomática reducida.
La tensión diplomática entre Israel y Reino Unido escaló este jueves a un nuevo nivel luego de que el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, confirmara que el Consulado General británico en Jerusalén Este dejó de funcionar como tal. Según informó el gobierno israelí, el cónsul general y otros 19 diplomáticos británicos finalizarán sus misiones y abandonarán el país. La medida había sido anunciada previamente y entró formalmente en vigencia este 8 de octubre.
El edificio, ubicado en Jerusalén Este y propiedad del Gobierno británico, no quedará completamente vacío. Tras negociaciones entre ambos gobiernos, Israel permitió que siete diplomáticos británicos continúen trabajando desde el lugar, aunque bajo un mandato mucho más limitado y sin las funciones que tenía el consulado. De esta manera, la medida termina modificando el estatus de una representación diplomática británica con casi dos siglos de historia en Jerusalén.
Desde Londres, sin embargo, la interpretación es diferente. El canciller británico Ed Miliband sostuvo que Reino Unido no acepta que Israel tenga autoridad legal para cerrar el Consulado General y reafirmó la posición histórica británica de considerar a Jerusalén Este como un territorio ocupado. El Gobierno británico anunció que el edificio seguirá funcionando y pasará a denominarse “Misión del Reino Unido”, manteniendo servicios considerados esenciales para los palestinos de Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza.
La disputa tiene como uno de sus principales antecedentes las medidas adoptadas por el Gobierno británico contra los asentamientos israelíes en Cisjordania. Londres anunció restricciones comerciales vinculadas con productos provenientes de esos asentamientos y también aplicó nuevas sanciones y restricciones relacionadas con determinadas exportaciones de material de defensa. Israel respondió calificando esas decisiones como medidas contra el Estado israelí y anunció represalias diplomáticas.
Para el Gobierno de Benjamin Netanyahu, la respuesta forma parte de una serie de medidas frente a lo que considera una política hostil de Londres. Sa’ar sostuvo que Israel no podía aceptar acciones contra el país sin responder y confirmó, además del cambio en el estatus del consulado, otras medidas como el retiro de representantes británicos de un centro de apoyo relacionado con Gaza, el fin de actividades británicas de capacitación a fuerzas de la Autoridad Palestina y restricciones de ingreso para ciudadanos y parlamentarios británicos.
El conflicto diplomático se desarrolla, además, sobre una cuestión territorial particularmente sensible. El Consulado General británico en Jerusalén Este es la principal representación del Reino Unido para sus relaciones con los palestinos de esa ciudad, Cisjordania y Gaza. Jerusalén Este fue ocupado por Israel en 1967 y posteriormente anexado, una medida que no es reconocida por gran parte de la comunidad internacional. Reino Unido mantiene oficialmente la posición de que Jerusalén Este es territorio ocupado y respalda la solución de dos Estados.
La decisión de este jueves representa uno de los mayores deterioros en décadas de la relación entre dos países que históricamente mantuvieron estrechos vínculos políticos, económicos y de seguridad. Sin embargo, el acuerdo alcanzado en las últimas horas evitó una ruptura diplomática de mayor alcance: Reino Unido decidió mantener una presencia reducida en Jerusalén Este y no aplicar, por ahora, una expulsión equivalente de diplomáticos israelíes. La crisis queda así abierta, mientras Londres busca preservar su presencia y continuar las negociaciones para revertir la situación.
Fuente: Noticias Argentinas



