El consumo sigue sin despegar: las ventas Pyme acumulan una caída del 2,1% en 2026

Ventas
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas cayeron 1,2% en septiembre frente a agosto y acumulan un retroceso del 2,1% en los primeros nueve meses del año. Aunque hubo una leve mejora interanual del 0,3%, CAME advierte sobre una demanda fragmentada, compras de menor valor y comerciantes que siguen postergando inversiones.

El consumo minorista volvió a mostrar señales de debilidad y encendió una nueva alarma entre las pequeñas y medianas empresas. Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas Pyme registraron en septiembre una mejora real interanual de apenas 0,3%, pero retrocedieron 1,2% en comparación con agosto. De esta manera, el balance acumulado durante los primeros nueve meses de 2026 continúa en terreno negativo, con una caída del 2,1%.

El dato muestra una situación que no resulta sencilla de interpretar únicamente a partir de la comparación con septiembre del año pasado. Si bien ese 0,3% podría ser presentado como una señal de recuperación, la caída mensual y el acumulado anual muestran que el mercado interno todavía no logra consolidar una recuperación sostenida. La demanda continúa marcada por la cautela y los consumidores concentran sus recursos en aquellos productos considerados indispensables, mientras postergan compras de mayor valor.

Desde CAME señalaron que durante septiembre se observó una demanda “fragmentada”, caracterizada fundamentalmente por compras cotidianas y de bajo monto. Las familias priorizaron reposiciones necesarias y alternativas económicas, mientras quedaron relegados gastos más importantes como muebles, obras integrales para el hogar o compras completas de indumentaria. A esto se sumaron menores ingresos disponibles y mayores dificultades para financiar consumos mediante tarjetas.

El inicio de la primavera permitió algunos movimientos positivos en determinados sectores. El cambio de estación favoreció las ventas de prendas livianas, mientras que también hubo mayor actividad en alimentos frescos, bebidas frías, heladerías y productos destinados a trabajos de refacción y pintura. Sin embargo, esos movimientos puntuales no alcanzaron para compensar la debilidad general del consumo. El comportamiento de septiembre volvió a mostrar que el mercado interno depende cada vez más de necesidades inmediatas y promociones para sostener las operaciones.

La evolución tampoco fue igual en todos los rubros. Cinco de los siete sectores relevados por CAME registraron aumentos interanuales: Textil e indumentaria encabezó las subas con 5%, seguido por Calzado y marroquinería con 3,5%, Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción con 3,3%, Farmacia con 1,5% y Perfumería con 0,7%. En cambio, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles cayó 3,4%, mientras que Alimentos y bebidas retrocedió 3,1%.

Un dato que también expone la transformación del consumo es el fuerte crecimiento de las ventas online. Las operaciones realizadas por comercios que cuentan con locales físicos aumentaron 19,4% interanual durante septiembre y crecieron 8,7% respecto de agosto. Las promociones bancarias y las cuotas cortas sin interés aparecen como herramientas importantes para concretar operaciones en un contexto donde los consumidores tienen cada vez menos margen para asumir compromisos financieros prolongados.

Pero la cautela no está solamente del lado de los consumidores. También alcanza a los comerciantes y empresarios Pyme. El 50,2% de los consultados por CAME consideró que la situación de su empresa se mantuvo igual respecto de un año atrás, mientras que el 44,3% afirmó que empeoró y apenas el 5,6% observó una mejora. Además, el 55,7% sostuvo que no es un momento adecuado para realizar inversiones, mientras solo el 13,4% consideró conveniente avanzar con nuevos desembolsos.

El escenario deja así una pregunta abierta sobre la fortaleza de la recuperación económica que plantea el Gobierno. Mientras algunos indicadores muestran pequeñas mejoras interanuales, el consumo Pyme acumula nueve meses en retroceso y las familias continúan restringiendo sus gastos. El dato más contundente aparece justamente allí: no alcanza con vender apenas más que un año atrás si, al mismo tiempo, el consumo cae frente al mes anterior y el acumulado anual permanece en rojo. Para miles de pequeños comerciantes, la discusión sobre la recuperación no se mide solamente en porcentajes macroeconómicos, sino en la cantidad de clientes que entran al negocio, el tamaño de los tickets y la posibilidad concreta de sostener la actividad.

Fuente: Primereando las noticias

Scroll al inicio