La histórica librería y disquería de Corrientes y Callao quedó alcanzada por el proyecto de la Línea F del subte porteño. Sus propietarios cuestionan la expropiación y reclaman alternativas que permitan preservar el edificio y mantener la actividad comercial y cultural del emblemático espacio.
La histórica librería y disquería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, en la Ciudad de Buenos Aires, quedó en el centro de una disputa a partir del proyecto de construcción de la futura Línea F del subte. El inmueble fue incluido dentro de las propiedades que la Ciudad pretende adquirir mediante un proceso de expropiación para avanzar con la infraestructura necesaria para la nueva línea. Los responsables del tradicional comercio reclaman que se analicen alternativas que permitan concretar la obra sin demoler el edificio donde funciona desde hace décadas.
Zivals es considerado uno de los espacios culturales tradicionales de la ciudad y lleva 55 años dedicado a la venta de libros y música. El establecimiento cuenta con un catálogo de más de 50.000 títulos y emplea actualmente a 33 personas. Su ubicación en una de las esquinas más reconocidas de la avenida Corrientes convirtió al comercio en parte del paisaje cultural porteño, en una zona históricamente vinculada con librerías, teatros, cines y actividades artísticas. En mayo de este año, además, el lugar inauguró un mural de grandes dimensiones realizado por el artista Martín Ron en homenaje a Charly García y a la tapa de su disco Clics Modernos.
El conflicto se origina en el diseño previsto para la Línea F, una obra que busca atravesar distintos barrios porteños y conectar Barracas con Palermo. La traza proyectada contempla aproximadamente 9,8 kilómetros y 12 estaciones, con paradas en zonas como Constitución, Monserrat, San Cristóbal, Balvanera, Recoleta y Palermo. De acuerdo con las estimaciones oficiales citadas por Página/12, la nueva línea comenzaría a funcionar en 2031, aunque antes será necesario resolver las adquisiciones y expropiaciones vinculadas con las obras.
El proyecto impulsado por el Gobierno porteño contempla la adquisición total de 12 propiedades ubicadas sobre el recorrido de la futura línea y la expropiación parcial de otras 26 parcelas, principalmente por la necesidad de intervenir en los subsuelos. La intención es generar accesos y vestíbulos para las estaciones sin ocupar las veredas con los tradicionales ingresos del subte. Según explicó el ministro de Infraestructura y Movilidad de la Ciudad, Pablo Bereciartua, el diseño busca integrar esos accesos a edificios especialmente destinados para tal fin.
Desde la empresa sostienen que la demolición no sería indispensable para ejecutar la obra. En un comunicado difundido por Zivals, sus responsables plantearon que existen alternativas que podrían resultar más económicas y permitirían preservar tanto el edificio como la actividad comercial. El reclamo apunta especialmente a mantener el local en su ubicación actual, en lugar de trasladar la actividad a otro espacio. La discusión combina así una cuestión vinculada con la planificación de la infraestructura porteña con otra relacionada con la preservación de un comercio cultural que forma parte de la identidad de la zona.
El Gobierno de la Ciudad, por su parte, sostiene que se analizaron diferentes propiedades antes de definir cuáles serían alcanzadas por las expropiaciones. De acuerdo con fuentes oficiales citadas por Página/12, entre los criterios considerados estuvieron evitar la ocupación de veredas, reducir la afectación de la vía pública y priorizar inmuebles de poca altura y con un menor costo potencial de adquisición. También se habría considerado el estado de conservación de los edificios. En ese marco fue incluida la propiedad donde funciona Zivals, ubicada precisamente en el punto donde está prevista una futura combinación entre las líneas B y F.
Ante el reclamo, Bereciartua aseguró que Zivals continuará formando parte del proyecto urbano de la zona y afirmó que el objetivo es que la disquería permanezca allí o pueda trasladarse a un espacio mejor. El funcionario señaló además que existe un equipo encargado de mantener conversaciones con los propietarios. La posición oficial, por lo tanto, plantea que la actividad comercial y cultural podría continuar aun si el inmueble actual debe ser intervenido, mientras que desde Zivals insisten en que la alternativa preferida es conservar el edificio existente y evitar su demolición.
El caso de Zivals pone en discusión el impacto que pueden tener las grandes obras de infraestructura sobre comercios y espacios culturales que forman parte de la historia urbana de Buenos Aires. La futura Línea F constituye un proyecto de transporte de gran escala que busca conectar distintos sectores de la ciudad y mejorar las combinaciones con otras líneas, pero su ejecución también implica intervenciones sobre propiedades particulares. Mientras el Gobierno porteño avanza con el esquema de expropiaciones, los responsables de Zivals buscan que se encuentre una solución que permita concretar la obra sin perder uno de los comercios culturales más tradicionales de Corrientes y Callao.
Fuente: Página 12



