Shell, Axion y Puma aplicaron aumentos de entre 2% y 5% en los surtidores a partir del 24 de septiembre, mientras YPF mantuvo inicialmente sus precios y luego anunció una suba del 1%. La escalada se produjo en medio del fuerte incremento del petróleo internacional asociado al conflicto en Medio Oriente.
Las principales petroleras que operan en Argentina aumentaron durante los últimos días de septiembre los precios de los combustibles, con incrementos que inicialmente llegaron hasta el 5%, dependiendo de la empresa y de la región del país. Shell, Axion Energy y Puma fueron algunas de las compañías que modificaron sus pizarras, mientras que YPF, que concentra alrededor del 55% de las ventas del mercado local, decidió inicialmente mantener sus valores. La situación cambió posteriormente, cuando la petrolera estatal anunció un incremento del 1% a partir del 27 de septiembre.
El principal argumento utilizado por las empresas para explicar la actualización de precios estuvo relacionado con la evolución internacional del petróleo. El barril de Brent, referencia para el mercado argentino, llegó a superar los US$107, después de haber cotizado cerca de los US$82/85 durante agosto. El salto estuvo asociado a la escalada del conflicto en Medio Oriente y generó presión sobre los costos de las compañías refinadoras.
En el caso de Shell, la nafta súper pasó a ubicarse en torno a los $2.208 por litro, mientras que la V-Power llegó a $2.508. El gasoil Evolux Diesel quedó en $2.317 y la V-Power Diesel en aproximadamente $2.530. Axion, por su parte, llevó la nafta súper hasta $2.247 y la premium Quantum a $2.523, mientras que el diésel X10 alcanzó los $2.385 y el Quantum X10 los $2.562.
Puma también aplicó aumentos. La nafta súper quedó en torno a los $2.213 por litro y la MAX Premium en $2.463. En el caso del diésel, el producto Puma pasó a $2.471 y el ION diésel a $2.668. El GNC también registró modificaciones, con un valor informado de alrededor de $1.000 por metro cúbico en las estaciones de la compañía relevadas por la publicación.
La situación de YPF fue diferente en una primera instancia. La empresa mantuvo sus precios mientras las competidoras realizaban las subas y sostuvo su mecanismo denominado “buffer”, diseñado para amortiguar temporalmente la volatilidad internacional del petróleo. Con ese esquema, la compañía buscaba evitar trasladar inmediatamente a los consumidores los movimientos bruscos del barril. Sin embargo, el 27 de septiembre finalmente aplicó un aumento del 1% en todos sus combustibles.
Antes de ese último incremento, los precios informados para YPF se ubicaban en aproximadamente $2.159 la nafta súper, $2.359 la Infinia, $2.235 el diésel 500 y $2.485 el diésel Infinia, mientras que el GNC rondaba los $669,90 por metro cúbico. Con el posterior aumento del 1%, esos valores comenzaron a modificarse nuevamente, en un mercado caracterizado por actualizaciones diferenciadas según zona, competencia y tipo de producto.
El movimiento de los combustibles se produce además en un contexto en el que las ventas vienen mostrando una evolución negativa a nivel nacional. Datos de la Secretaría de Energía difundidos recientemente señalaron que en agosto se comercializaron 1.389.254 metros cúbicos, un 2,19% menos que en agosto de 2025, extendiendo a siete meses consecutivos la caída interanual. La nafta súper retrocedió 3,66% y el gasoil Grado 2 cayó 3%.
El escenario combina así dos variables relevantes para hogares y empresas: por un lado, un mercado de combustibles con menores volúmenes de ventas en términos interanuales y, por otro, nuevos aumentos vinculados con la evolución del precio internacional del crudo. Además del impacto directo para quienes cargan nafta o gasoil, las modificaciones pueden trasladarse a los costos de transporte, logística y distintas actividades productivas. Los valores finales, de todos modos, presentan diferencias según la petrolera, la localidad y las condiciones específicas de cada estación de servicio.
Fuente: El Destape



