La empresa Vaspia, ubicada en Lanús Este, dejó de funcionar y unos 60 trabajadores quedaron sin empleo. Los empleados denuncian que no cobran sus salarios desde julio, reclaman el aguinaldo y otros aportes, y aseguran que como alternativa de pago les ofrecieron quedarse con unos 300 kilos de bronce que permanecían en la planta.
La crisis de la industria metalúrgica sumó un nuevo conflicto en el conurbano bonaerense. La empresa Vaspia, ubicada en Lanús Este, apagó el último horno de fundición que permanecía operativo y dejó de funcionar, según denunciaron sus trabajadores. Alrededor de 60 empleados quedaron afectados por el cierre, muchos de ellos con entre 20 y 30 años de antigüedad. La situación generó reclamos por salarios adeudados y por la falta de respuestas sobre la continuidad laboral.
Uno de los aspectos que más llamó la atención del conflicto fue la propuesta que, según los trabajadores, realizó la empresa para afrontar parte de las obligaciones pendientes. De acuerdo con los testimonios difundidos, los propietarios plantearon que el personal pudiera disponer de aproximadamente 300 kilos de bronce que habían quedado en la planta. La idea habría consistido en que los propios trabajadores retiraran el material y eventualmente lo comercializaran para obtener dinero como parte de pago de lo adeudado.
“Nos ofrecieron 300 kilos de bronce. Lo que estaba en el horno. No es nada. Es lo que les sobraba. ¿Con eso qué hacemos?”, expresó David Gallego, uno de los trabajadores afectados, en declaraciones periodísticas. Pablo, delegado gremial de la fábrica, también relató que desde la empresa les plantearon volcar el horno porque allí quedaban unos 300 kilos de material. Los testimonios reflejan el rechazo de los empleados a una alternativa que consideran insuficiente frente a las deudas salariales acumuladas.
Los trabajadores aseguran que la empresa mantiene salarios impagos desde julio, además del medio aguinaldo. También denunciaron dificultades vinculadas con aportes jubilatorios y de obra social que, según sostienen, figuraban descontados de sus recibos pero no habrían sido transferidos a los organismos correspondientes. La situación adquiere una dimensión particularmente compleja para quienes llevan décadas trabajando en la fábrica y ahora enfrentan el cierre sin certezas sobre el cobro de las sumas pendientes.
Vaspia contaba con una extensa trayectoria industrial en Lanús y se dedicaba a la fundición y transformación de metales no ferrosos. La paralización definitiva del horno significó el cese de la producción y profundizó la incertidumbre entre los trabajadores. Según las denuncias difundidas, durante los últimos meses la empresa ya atravesaba dificultades para sostener la actividad, incluyendo problemas para conseguir insumos y una reducción de la producción.
El conflicto también se desarrolla en un contexto adverso para la industria metalúrgica argentina. Datos difundidos por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) señalaron que la actividad del sector registró una caída interanual del 6,1% en agosto y una baja del 3,9% frente a julio. Durante los primeros ocho meses de 2026, la actividad acumuló una contracción del 5,6%, mientras que la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 39,6%.
La situación del empleo también aparece entre las consecuencias del retroceso de la actividad. Según el informe citado por Infobae, durante agosto la ocupación en la industria metalúrgica disminuyó 2,5% interanual y 0,3% respecto de julio. Estos indicadores permiten dimensionar el contexto general en el que se produce el cierre de Vaspia, aunque no permiten atribuir por sí mismos las causas específicas de la situación de esa empresa. El conflicto particular deberá determinarse a partir de las actuaciones laborales y de las posiciones de la compañía y de los trabajadores.
Ante el cierre, los trabajadores analizan además distintas alternativas para sostener la actividad y preservar los puestos de trabajo. Entre las posibilidades mencionadas aparece la conformación de una cooperativa de trabajo, una opción que permitiría evaluar la continuidad de la producción bajo gestión de los propios empleados. Mientras tanto, el reclamo inmediato continúa centrado en los salarios adeudados, el aguinaldo, los aportes y la definición de la situación laboral de las aproximadamente 60 personas que quedaron afectadas por la paralización.
El caso de Vaspia vuelve a poner en discusión la situación de las pequeñas y medianas industrias y el impacto que tiene la caída de la actividad sobre trabajadores con largas trayectorias laborales. La imagen de una fábrica que apaga su último horno mientras sus empleados reclaman salarios pendientes sintetiza, para los trabajadores, la dimensión del conflicto. La propuesta de cobrar parte de lo adeudado mediante material de bronce permanece, por ahora, como una denuncia realizada por los empleados en el marco de una disputa laboral que continúa abierta.
Fuente: Primereando


