Celulosa Argentina atraviesa una fuerte crisis financiera y productiva: trabajadores de la planta de Capitán Bermúdez cobraron apenas el 50% de los salarios de agosto, mientras una de las principales fábricas permanece paralizada desde hace casi dos meses. La empresa acumula pérdidas por más de $127.000 millones y se encuentra en concurso preventivo.
La crisis de Celulosa Argentina, una de las principales empresas papeleras del país, sumó un nuevo capítulo con el pago parcial de los salarios correspondientes a agosto. Los trabajadores de la planta ubicada en Capitán Bermúdez, Santa Fe, recibieron solamente el 50% de sus haberes, luego de que inicialmente la compañía planteara abonar apenas el 30% debido a sus dificultades de liquidez.
El conflicto salarial derivó en distintas audiencias ante el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, donde finalmente se acordó que los trabajadores percibieran la mitad de los salarios. Sin embargo, todavía no quedó definido cuándo se cancelará el porcentaje restante correspondiente a los haberes de agosto. La situación mantiene abierta la negociación entre la empresa y sus trabajadores.
El problema de los salarios se desarrolla en paralelo con una fuerte caída de la actividad industrial. La planta de Capitán Bermúdez permanece detenida desde hace casi dos meses y produce principalmente papel tissue. De acuerdo con la información difundida, entre las dificultades que afectan a la fábrica aparecen restricciones en el suministro de gas, falta de materias primas e insumos y el deterioro financiero que atraviesa la compañía.
Entre los insumos necesarios para sostener la producción aparecen la madera y distintos productos químicos. A esto se sumaron restricciones en el suministro de gas de Litoral Gas, que afectaron las posibilidades de funcionamiento de la planta santafesina. El escenario terminó generando una interrupción prolongada de la producción y mayores dificultades para sostener los ingresos de la compañía.
La situación es diferente en la otra gran planta de la empresa, ubicada en Zárate, provincia de Buenos Aires. Luego de permanecer también cerca de dos meses fuera de funcionamiento, esa fábrica retomó la producción durante el último fin de semana. La reanudación, sin embargo, no resolvió el conflicto salarial ni despejó las dudas de los trabajadores sobre la continuidad de la actividad.
El deterioro financiero de Celulosa Argentina también quedó reflejado en sus últimos estados contables. La empresa se encuentra actualmente en concurso preventivo y registró pérdidas acumuladas por $127.393,6 millones al 31 de mayo, además de una marcada disminución de sus ventas. El proceso de reestructuración financiera se desarrolla mientras la compañía intenta recuperar su capacidad productiva.
La empresa había atravesado un proceso de cambio accionario aproximadamente un año atrás. El financista Esteban Nofal, a través de Cima Investments, tomó el control del 45,5% de Celulosa Argentina por un valor simbólico de un dólar y asumió deudas financieras superiores a US$128 millones. Además, realizó un desembolso inicial cercano a US$15 millones que permitió reactivar las plantas entre octubre y noviembre de 2025, después de varios meses de inactividad.
La importancia de la compañía excede a sus trabajadores y proveedores directos. Según sus propios directivos, Celulosa Argentina representa cerca de la mitad de la producción de papel del país, por lo que una interrupción prolongada de sus operaciones puede tener impacto sobre distintos sectores vinculados a la cadena papelera. Mientras la empresa intenta atravesar el concurso preventivo y recuperar la producción, los trabajadores aguardan una definición sobre el pago del 50% de los salarios que todavía permanece pendiente.
Fuente: El Destape



