Autos híbridos y eléctricos: el cupo de 50.000 unidades abre una disputa entre automotrices e importadores

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El Gobierno prepara las condiciones para el cupo 2027 que permitirá importar hasta 50.000 vehículos híbridos y eléctricos sin pagar el arancel extrazona del 35%. Mientras las empresas esperan la reglamentación, las grandes automotrices y los importadores discuten cómo debería distribuirse el beneficio y qué lugar tendrán las nuevas marcas en el mercado argentino.

El mercado automotor argentino atraviesa semanas de expectativa mientras las empresas esperan que el Gobierno nacional defina las condiciones para el próximo cupo de vehículos híbridos y eléctricos. El régimen contempla la posibilidad de importar hasta 50.000 unidades por año con una alícuota de 0% en el Derecho de Importación Extrazona, un beneficio particularmente relevante para los vehículos provenientes de mercados que no tienen acuerdos comerciales preferenciales con Argentina. La nueva convocatoria estará destinada al período 2027 y todavía genera discusiones entre los distintos actores de la industria.

El esquema fue creado en 2025 mediante el Decreto 49 y establece que los vehículos alcanzados deben utilizar tecnologías alternativas a los motores convencionales de combustión interna. Entre ellos se encuentran los híbridos, los eléctricos y los vehículos impulsados mediante celdas de combustible a hidrógeno. Para acceder al beneficio, además, los vehículos deben tener un valor FOB de hasta 16.000 dólares. El régimen tiene una vigencia prevista de cinco años y busca ampliar la oferta de nuevas tecnologías de movilidad dentro del mercado argentino.

El punto que ahora concentra buena parte de la discusión es cómo se distribuirán esas 50.000 unidades. Según Ámbito, las empresas más grandes sostienen que la asignación debería contemplar factores como la capacidad instalada, la infraestructura comercial y la red de concesionarios y servicios posventa. Del otro lado, los importadores y las compañías de menor escala plantean que un reparto demasiado concentrado podría dificultar la consolidación de nuevas marcas y reducir la diversidad de modelos disponibles para los consumidores.

El antecedente de las convocatorias anteriores permite dimensionar la demanda existente. Para 2026, el Gobierno asignó 50.000 unidades entre terminales e importadores, después de recibir solicitudes por más de 160.000 vehículos. De las unidades asignadas, 19.280 correspondieron a terminales radicadas y con producción en el país, mientras que 30.720 fueron destinadas a importadores. También se incorporaron unidades remanentes del cupo correspondiente a 2025.

La discusión no se limita a los vehículos eléctricos. Los híbridos tienen un peso importante dentro del régimen porque permiten a las automotrices ofrecer modelos con tecnología electrificada sin depender exclusivamente de vehículos completamente eléctricos. En ese contexto, una de las alternativas que se analiza para 2027 es dividir el cupo total de 50.000 unidades entre híbridos y eléctricos, aunque todavía no existe una definición oficial sobre una eventual separación. La posibilidad forma parte de las alternativas que el sector viene siguiendo de cerca.

Mientras aguardan la definición, algunas marcas están modificando sus estrategias comerciales. Ámbito señaló que distintas empresas comenzaron a complementar sus gamas electrificadas con vehículos convencionales que pagan el arancel extrazona del 35%. La lógica comercial es que una marca necesita alcanzar un determinado volumen de ventas para sostener concesionarios, talleres, repuestos y servicios de posventa, por lo que depender exclusivamente de las unidades beneficiadas por el cupo puede limitar la escala de operación.

En ese escenario aparecen también las marcas de origen chino, que ampliaron durante los últimos años su presencia en el mercado argentino. Firmas como GWM, BYD, BAIC, Jetour y MG buscan combinar vehículos electrificados con otros modelos convencionales, mientras negocian precios de origen y márgenes comerciales para mantener competitividad. La estrategia también muestra que el arancel de importación no es el único componente que determina el precio final: aun cuando un vehículo ingresa con arancel cero, existen costos logísticos, impositivos y comerciales que inciden sobre el valor que finalmente paga el consumidor.

El Gobierno, mientras tanto, debe definir las reglas de una nueva etapa de un programa que ya modificó la composición de la oferta automotriz argentina. El régimen permitió ampliar significativamente la presencia de vehículos electrificados y reducir el costo de ingreso de determinadas unidades, pero la próxima licitación deberá resolver cómo se distribuye un recurso limitado entre empresas con estructuras y objetivos comerciales diferentes. La reglamentación del cupo 2027 será, por lo tanto, una definición relevante tanto para las automotrices instaladas como para los importadores que buscan ganar espacio en el mercado local.

Fuente: Ámbito

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