VPH: 8 de cada 10 personas lo contraerán alguna vez y explican cómo prevenir sus consecuencias

image
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

El virus del papiloma humano es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes y puede afectar tanto a mujeres como a varones. La mayoría de las infecciones desaparece espontáneamente, pero algunos tipos de alto riesgo pueden provocar lesiones y distintos tipos de cáncer. La vacunación y los controles son herramientas centrales de prevención.

El virus del papiloma humano (VPH) es una familia de virus extremadamente frecuente y se estima que 8 de cada 10 personas lo contraerán en algún momento de su vida. Se transmite principalmente por contacto sexual y puede contagiarse incluso cuando la persona infectada no presenta síntomas. La mayoría de las infecciones son controladas por el organismo sin generar consecuencias, pero determinados tipos de alto riesgo pueden persistir durante años y provocar alteraciones celulares.

La infección puede afectar tanto a mujeres como a varones. Algunos tipos de VPH pueden producir verrugas genitales, mientras que otros están relacionados con distintos tipos de cáncer, entre ellos los de cuello uterino, ano, pene y algunas localizaciones de cabeza y cuello. La Organización Panamericana de la Salud señala que la mayoría de las personas sexualmente activas tendrá contacto con el virus durante su vida y que, en general, el sistema inmunitario logra eliminarlo en uno o dos años.

En Argentina, una de las principales preocupaciones sanitarias vinculadas al VPH es el cáncer de cuello uterino. Según estimaciones citadas por Noticias Argentinas, para 2024 se calcularon 4.679 casos nuevos y 2.662 muertes por esta enfermedad en el país. El Ministerio de Salud, por su parte, señala que se trata de un cáncer altamente prevenible mediante vacunación y estrategias de detección temprana.

La vacunación contra el VPH constituye una de las principales herramientas preventivas. En Argentina forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y se indica una dosis a los 11 años para niñas y niños. La aplicación durante la preadolescencia busca generar una respuesta inmunitaria adecuada antes de una eventual exposición al virus. La vacuna protege contra los tipos de VPH que contiene, pero no elimina una infección que ya esté instalada.

La inmunización también tiene impacto sobre las enfermedades asociadas al virus. Según el especialista Fernando Burgos, citado por Noticias Argentinas, en Inglaterra se observó una reducción del 87% en la tasa de cáncer de cuello uterino entre las mujeres a quienes se ofreció la vacuna a los 12 y 13 años, en comparación con generaciones anteriores que no habían sido vacunadas. El dato corresponde a un efecto poblacional de un programa de vacunación y no significa que una persona vacunada tenga individualmente un 87% de protección.

Otro punto fundamental es la detección temprana. El VPH suele no provocar síntomas, por lo que una persona puede estar infectada sin saberlo. En Argentina, el PAP permite detectar alteraciones en las células del cuello uterino y se recomienda realizarlo desde los 25 años. A partir de los 30, cuando está disponible, el test de VPH puede utilizarse como método de detección; los intervalos de repetición dependen del resultado y de las recomendaciones sanitarias vigentes.

Los especialistas también remarcan que un resultado positivo de VPH no significa tener cáncer. Muchas infecciones desaparecen espontáneamente y, cuando se detectan alteraciones, existen controles y tratamientos destinados a evitar que las lesiones evolucionen. La colposcopía puede indicarse cuando los resultados requieren una evaluación más detallada y, eventualmente, una biopsia. Por eso, sostener los controles médicos resulta fundamental incluso cuando no existen molestias.

El uso correcto y constante del preservativo disminuye el riesgo de transmisión, aunque no lo elimina completamente debido a que el virus puede afectar zonas de piel que no quedan cubiertas. La prevención combina distintas herramientas: vacunación, controles periódicos y prácticas sexuales seguras. Además, la OPS/OMS destaca que la vacuna es más eficaz cuando se administra antes del inicio de la vida sexual y que no sirve para tratar una infección existente.

Fuente: Noticias Argentinas

Scroll al inicio