Cooperativismo: sostienen una planta láctea en una zona alejada de Misiones

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En El Soberbio, productores de pequeña escala sostienen desde hace más de dos décadas una planta dedicada a la elaboración de quesos. La experiencia nació como una alternativa para agregar valor a la producción de las chacras y se mantiene pese a las dificultades geográficas y logísticas de la región.

En El Soberbio, Misiones, un grupo de pequeños productores sostiene desde hace más de dos décadas una experiencia cooperativa vinculada con la producción de leche y la elaboración de quesos. El proyecto comenzó a gestarse alrededor de 2003, cuando productores de la zona buscaron una manera de agregar valor a la leche obtenida en sus propias chacras y generar una actividad complementaria a las producciones agropecuarias tradicionales.

La iniciativa se desarrolló con el acompañamiento de la Cooperativa Tabacalera de Misiones, que impulsaba un proceso de diversificación productiva. A partir de ese vínculo, los productores comenzaron a organizarse para reunir la materia prima proveniente de pequeñas explotaciones familiares y avanzar en un esquema de elaboración conjunta. Cristina Silva, integrante de la Cooperativa Agropecuaria Sarandí Ltda., explicó que la propuesta permitió reunir la producción de distintos establecimientos para darle un destino industrial a la leche.

Uno de los principales desafíos para sostener la actividad está relacionado con las características geográficas de la región. Los caminos y terrenos quebrados dificultan el traslado de los vehículos que diariamente deben recorrer las chacras para recolectar la leche y llevarla hasta la planta. La logística adquiere así un peso central en una actividad que depende de reunir diariamente una materia prima que requiere un manejo adecuado para conservar sus condiciones.

A las dificultades del traslado se suma una característica particular de la organización: buena parte de las tareas que en otras empresas suelen estar a cargo de áreas específicas son realizadas directamente por los propios productores. Las gestiones administrativas, las compras, las ventas, la búsqueda de mercados y otras tareas comerciales forman parte del trabajo cotidiano de los asociados. “No existe la figura del gerente que sale a hacer los trámites, las compras, las ventas o a ver el mercado. Todo lo hacen los productores”, señaló Silva.

El principal producto de la planta es actualmente el queso barra, elaborado en piezas de entre tres y cuatro kilogramos. Cuando existe una mayor disponibilidad de leche, la cooperativa también incorpora otras elaboraciones, entre ellas ricota y queso cremoso. De acuerdo con Silva, la demanda del producto ha superado históricamente la capacidad de producción de la organización, que encuentra compradores para la totalidad de lo elaborado.

Para los productores, la actividad láctea funciona como un complemento dentro de un esquema de agricultura familiar que incluye otras producciones destinadas tanto al consumo de las propias familias como a la comercialización. De esta manera, la planta no representa solamente una unidad de elaboración, sino también una herramienta para generar valor a partir de la producción de las chacras y sostener una fuente adicional de ingresos en una zona alejada de los grandes centros urbanos.

La experiencia también tiene una importante participación de mujeres. Desde los primeros años hubo presencia femenina en las tareas de conducción y gestión de la organización. Actualmente, tanto la presidencia de la cooperativa como la conducción de la planta elaboradora se encuentran en manos de mujeres, de acuerdo con el relevamiento publicado sobre la experiencia. Silva, además, lleva 21 años vinculada al proyecto y fue reconocida en 2024 por su trayectoria dentro del movimiento cooperativo.

Con más de veinte años de recorrido, la Cooperativa Agropecuaria Sarandí continúa sosteniendo una actividad productiva en un territorio donde las distancias, la geografía y la escala de los establecimientos representan obstáculos permanentes. La experiencia muestra cómo la organización colectiva permite reunir producción de pequeños establecimientos, desarrollar una industria local y mantener una planta láctea vinculada directamente con las chacras de la zona. Para sus integrantes, la continuidad del proyecto está estrechamente relacionada con la posibilidad de seguir produciendo y agregando valor en el propio territorio.

Con ayuda de Motor Economico

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