La comercialización de combustibles cayó 2,19% interanual en agosto y acumuló siete meses consecutivos de bajas. En paralelo, Shell, Axion y Puma aplicaron aumentos de entre 2% y 5%, mientras YPF mantiene por ahora sus precios sin modificaciones.
La venta de combustibles al público volvió a registrar una caída durante agosto y completó siete meses consecutivos de variaciones interanuales negativas. Según los datos difundidos por el sector, durante el octavo mes del año se comercializaron 1.389.254 metros cúbicos, frente a los 1.420.350 metros cúbicos vendidos en agosto de 2025. La diferencia representa una baja del 2,19% interanual.
El retroceso de agosto fue menor al registrado durante julio, cuando las ventas habían caído 5,53% respecto del mismo mes del año anterior. Sin embargo, la continuidad de la tendencia muestra que el mercado de combustibles atraviesa un período de menor volumen comercializado, en un contexto en el que los precios internacionales del petróleo y los valores internos de los combustibles mantienen una relación cada vez más estrecha.
Mientras las ventas retroceden, las principales petroleras privadas comenzaron a modificar sus precios en los surtidores. Shell, Axion y Puma aplicaron incrementos que se ubican entre el 2% y el 5%, con diferencias según la compañía, el combustible y la región del país. De acuerdo con información del mercado, los aumentos promediaron alrededor del 2% para las naftas y llegaron al 5% en el caso del gasoil.
YPF, que concentra aproximadamente el 55% del mercado minorista de combustibles, todavía mantiene sus precios sin cambios. El presidente de la compañía, Horacio Marín, señaló que la empresa sigue de cerca la evolución del precio internacional del crudo y advirtió que, si el barril se mantiene durante un período prolongado alrededor de los US$100, los valores internos deberán acompañar esa situación.
El principal factor detrás de los nuevos movimientos es la fuerte suba del petróleo internacional. El Brent, una de las referencias principales del mercado mundial, volvió a ubicarse por encima de los US$100 y llegó a cotizar alrededor de los US$105 por barril. La evolución estuvo relacionada con la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente, particularmente por el enfrentamiento y las declaraciones cruzadas entre Estados Unidos e Irán.
Durante las últimas semanas, las compañías habían utilizado mecanismos destinados a amortiguar las variaciones internacionales y evitar trasladar de manera inmediata toda la volatilidad del crudo a los consumidores. Ese esquema permitió contener los precios internos durante un período, pero la nueva escalada del petróleo comenzó a modificar la ecuación para las refinadoras y expendedoras.
La situación también se produce después de varios meses de evolución negativa en las ventas. La caída de agosto se suma a los retrocesos registrados previamente y configura un escenario en el que las empresas deben definir sus precios en un mercado con menor volumen comercializado. El comportamiento de los consumidores, la evolución de la actividad económica y el costo internacional del petróleo aparecen así como factores centrales para el sector.
A esto se suma el componente impositivo. El Gobierno había dispuesto mediante el Decreto 829/2026 diferir hasta el 1° de octubre la aplicación de determinados incrementos remanentes de los impuestos sobre los combustibles correspondientes a actualizaciones de períodos anteriores. Por lo tanto, la evolución de los precios en los surtidores durante las próximas semanas estará determinada por la combinación entre el valor internacional del crudo, las decisiones de las petroleras y los cambios impositivos previstos.
Con ayuda de La Nueva Mañana



