Energía y minería: los sectores que el Gobierno presenta como motores también perdieron empleo formal

Mineria
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Según datos del SIPA citados por Motor Económico, entre diciembre de 2023 y junio de 2026 los sectores de minería, petróleo y servicios energéticos registraron una pérdida conjunta cercana a los 9.000 puestos de trabajo formales. El dato contrasta con el crecimiento de la producción, las inversiones y las exportaciones en actividades como Vaca Muerta y el litio.

La energía y la minería aparecen entre las actividades que mayor dinamismo vienen mostrando dentro de la economía argentina, impulsadas por el desarrollo de Vaca Muerta, los proyectos de litio y el incremento de las inversiones vinculadas con los recursos naturales. Sin embargo, ese crecimiento no tuvo hasta ahora un correlato equivalente en la cantidad de puestos de trabajo privados registrados. De acuerdo con los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) citados por Motor Económico, entre diciembre de 2023 y junio de 2026 los sectores de “minas y canteras” y “electricidad, gas y agua” perdieron alrededor de 8.900 empleos formales.

El informe señala que en junio de 2026 Argentina contaba con aproximadamente 6,126 millones de asalariados privados registrados, una cifra que representa 246.312 trabajadores menos que en noviembre de 2023, considerado el último mes completo previo al cambio de gobierno. Dentro de ese escenario general, la actividad de minas y canteras registró una caída cercana a 8.300 empleos formales entre diciembre de 2023 y junio de 2026, mientras que electricidad, gas y agua perdió alrededor de 600 puestos.

La evolución de estos sectores adquiere particular relevancia porque forman parte de las actividades que el Gobierno nacional identifica como estratégicas para el crecimiento de la economía, la generación de divisas y el aumento de las exportaciones. El desarrollo de Vaca Muerta y de los proyectos mineros vinculados principalmente con el litio permitió incrementar la producción y atraer inversiones, pero los datos laborales muestran que ese proceso no necesariamente se traduce en una expansión proporcional del empleo directo registrado.

El contraste se vuelve más marcado cuando se compara la evolución de estos sectores con otras ramas de actividad. Durante el mismo período, la industria manufacturera perdió cerca de 89.400 puestos formales, la construcción unos 44.200, los servicios empresariales alrededor de 38.800 y el comercio aproximadamente 29.400. También registraron caídas transporte y comunicaciones, con unos 27.800 empleos menos, y hoteles y restaurantes, con una reducción cercana a 25.500 puestos.

El informe también destaca que el crecimiento del empleo se concentra territorialmente en algunas provincias vinculadas con la expansión de los recursos naturales. En junio de 2026, mientras el empleo privado formal a nivel nacional registró una caída interanual del 1,9%, Neuquén mostró una suba del 5,2%, Río Negro del 3,6% y San Juan del 1,3%. En comparación con noviembre de 2023, Neuquén acumuló un crecimiento del 8,7% y Río Negro del 3,3%, mientras que el resto de las jurisdicciones no alcanzó a superar aquellos niveles.

Una de las explicaciones planteadas por especialistas está relacionada con las características propias de la actividad energética y minera. Daniel Schteingart, investigador de Fundar, señaló que el crecimiento del empleo en Vaca Muerta no alcanza para compensar la pérdida de puestos vinculada con el retroceso del petróleo convencional en el Golfo San Jorge. En el caso de la minería, el desarrollo de proyectos de litio tampoco compensaría, según su análisis, la caída del empleo asociado a actividades mineras vinculadas con la construcción.

Otro factor mencionado es la elevada intensidad de capital de estas actividades. La energía y la minería requieren grandes inversiones, infraestructura, tecnología y equipamiento, pero no necesariamente generan una cantidad de empleos equivalente al volumen de capital movilizado. Matías Ghidini, CEO de GhidiniRodil, explicó que los proyectos mineros atraviesan diferentes etapas y que aquellos que todavía se encuentran en fases previas a la producción demandan menos trabajadores, aunque puedan representar inversiones significativas. También señaló que los puestos que se generan suelen requerir niveles elevados de especialización.

El propio SIPA introduce además una consideración importante a la hora de interpretar los números. Los trabajadores son clasificados según la actividad principal declarada por su empleador, por lo que el empleo generado por un proyecto energético o minero puede aparecer estadísticamente dentro de otras ramas. Por ejemplo, un trabajador que participa de la construcción de un oleoducto puede figurar en construcción, un camionero contratado para Vaca Muerta puede estar registrado dentro de transporte y un trabajador que fabrica equipamiento para la industria petrolera puede aparecer dentro del sector manufacturero. Esto significa que las cifras de empleo directo no necesariamente reflejan todo el impacto laboral de las inversiones energéticas y mineras.

Los datos muestran así una dinámica diferenciada dentro de la economía argentina: mientras energía y minería presentan crecimiento en producción, inversiones y exportaciones, todavía mantienen niveles de empleo formal inferiores a los registrados al comienzo de la actual gestión. Entre los sectores considerados “ganadores” por el informe citado, el empleo comenzó a mostrar una mejora en el margen durante 2026 y en junio se ubicó 0,2% por encima de diciembre de 2025. Sin embargo, ese repunte todavía no permitió recuperar los niveles de noviembre de 2023. El desafío planteado por estas cifras es determinar hasta qué punto el crecimiento basado en recursos naturales puede traducirse en una recuperación más amplia del empleo privado formal.

Fuente: Motor Económico

Scroll al inicio