La Comisión Nacional de Valores eliminó el uso de cheques y eCheqs para ingresar o retirar fondos de cuentas comitentes en el mercado de capitales. La medida busca cerrar una vía de elusión del impuesto sobre los débitos y créditos bancarios y podría incrementar los costos financieros y operativos de pequeñas y medianas empresas.
La Comisión Nacional de Valores (CNV) modificó esta semana las reglas para el movimiento de fondos entre los inversores y los agentes de liquidación y compensación (ALyC), al establecer que las transferencias bancarias serán la única modalidad habilitada para ingresar o retirar dinero de las cuentas comitentes. La decisión quedó plasmada en la Resolución General 1166/2026 y comenzó a regir de manera inmediata.
Hasta ahora, las empresas podían utilizar cheques físicos y electrónicos para fondear sus cuentas de inversión en determinadas operaciones del mercado de capitales. Esa posibilidad había sido regulada por la propia CNV meses atrás y permitía que los fondos fueran derivados hacia una cuenta comitente mediante el endoso de cheques, sin necesidad de que el dinero pasara previamente por una cuenta bancaria de la empresa. La operatoria tenía una consecuencia tributaria relevante: el endoso de cheques se encontraba exento del Impuesto sobre los Débitos y Créditos Bancarios, conocido como impuesto al cheque.
Con la nueva resolución, esa alternativa queda eliminada. A partir de ahora, los movimientos de fondos deberán realizarse mediante transferencias bancarias a cuentas a la vista o CVU asociadas al CUIT correspondiente. De esta manera, las empresas que anteriormente utilizaban cheques o eCheqs para canalizar recursos hacia el mercado de capitales deberán recurrir a una modalidad que puede quedar alcanzada por el impuesto sobre los créditos y débitos bancarios.
El impuesto al cheque contempla una alícuota general del 0,6% tanto para los débitos como para los créditos bancarios. Por ese motivo, especialistas y operadores del mercado interpretaron la modificación como una forma indirecta de ampliar la recaudación efectiva del tributo, aunque la resolución de la CNV no modifica formalmente la alícuota establecida por la legislación impositiva. La discusión pasa, entonces, por el cambio en la operatoria y por el cierre de una alternativa que permitía evitar el paso de determinados fondos por el sistema bancario.
La medida adquiere relevancia para las pequeñas y medianas empresas porque este sector suele recurrir a cheques y eCheqs como instrumentos para administrar su liquidez y financiar sus operaciones. Desde PPI señalaron que las pymes podrían enfrentar un incremento de sus costos operativos a partir del cambio, aunque aclararon que la normativa no implica una modificación formal de la estructura del impuesto. La discusión, por lo tanto, se concentra en el impacto económico que puede tener la nueva modalidad de movimiento de fondos.
La CNV, por su parte, justificó la modificación con argumentos vinculados al funcionamiento y control del mercado de capitales. Según explicó el organismo, el objetivo es asegurar la disponibilidad inmediata de los fondos, evitar rechazos asociados al uso de cheques y fortalecer los mecanismos de control y prevención frente a determinadas conductas. La explicación oficial no presenta la medida como una suba de impuestos, sino como un cambio en las modalidades permitidas para la recepción y entrega de dinero entre los agentes y sus clientes.
El cambio también representa un giro respecto de las reglas que la propia Comisión Nacional de Valores había establecido meses atrás. En mayo, la CNV había regulado expresamente la utilización de cheques físicos y electrónicos para determinadas operaciones y había flexibilizado algunas condiciones vinculadas con los eCheqs. Esa decisión había facilitado una operatoria que posteriormente comenzó a ser cuestionada por su utilización como mecanismo para evitar el impacto del impuesto al cheque.
El contexto fiscal explica parte de la importancia que adquirió la decisión. Según datos oficiales, la recaudación tributaria acumulada durante los primeros ocho meses de 2026 alcanzó los $153,045 billones, mientras que agosto registró recursos tributarios por $20,508 billones. En paralelo, cálculos de la consultora Outlier citados por TN señalaron que la recaudación del impuesto sobre los débitos y créditos bancarios registró caídas interanuales reales del 11% en junio, 6% en julio y 9% en agosto.
Así, la decisión de la CNV vuelve a poner en el centro de la discusión la relación entre la política tributaria del Gobierno y el funcionamiento cotidiano de las pequeñas y medianas empresas. Mientras el oficialismo sostiene que la modificación busca ordenar y controlar las operaciones del mercado de capitales, distintos actores financieros advierten que el nuevo esquema puede elevar los costos de determinadas operaciones para las pymes. El efecto final dependerá del volumen de operaciones alcanzadas y de la forma en que las empresas adapten su manejo de liquidez a las nuevas reglas.
Fuente: Primereando las noticias