El fenómeno de El Niño 2026-2027 continúa intensificándose y la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial alcanzó valores considerados propios de un episodio muy fuerte. Los pronósticos de la NOAA advierten que el evento podría alcanzar niveles excepcionales durante los próximos meses y acercarse a los registros históricos.
El fenómeno de El Niño volvió a encender las alertas de los organismos meteorológicos internacionales debido a la intensidad que está adquiriendo durante el ciclo 2026-2027. Los últimos datos difundidos por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) muestran que la anomalía de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 alcanzó los +2 °C, un nivel que ubica al episodio dentro de la categoría considerada “muy fuerte”. El dato adquiere especial relevancia porque el calentamiento del Pacífico es uno de los principales indicadores utilizados para determinar la evolución del fenómeno.
La evolución actual también genera interés por su similitud temporal con algunos de los grandes episodios de El Niño registrados durante las últimas décadas. Según la información difundida a partir de los registros meteorológicos, el actual fenómeno alcanzó el umbral de +2 °C prácticamente en el mismo período del año en que lo hizo el evento de 1997, uno de los episodios más intensos documentados. Esa comparación no significa que ambos fenómenos vayan a producir exactamente los mismos efectos, pero permite dimensionar la magnitud del calentamiento que se está observando en el Pacífico.
Las proyecciones de la NOAA agregan otro elemento de preocupación para los próximos meses. De acuerdo con la actualización más reciente citada por especialistas, existe una probabilidad del 75% de que el índice utilizado para medir la intensidad del fenómeno supere los +2,5 °C durante el trimestre octubre-diciembre de 2026. Si ese escenario se concreta, el episodio podría superar en intensidad a todos los registrados desde 1950, aunque se trata todavía de una proyección y no de un hecho consumado.
El antecedente histórico permite comprender la dimensión de ese pronóstico. Los registros muestran que los grandes episodios de El Niño de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016 alcanzaron valores extraordinariamente elevados. Las estimaciones actuales de la NOAA contemplan la posibilidad de que el fenómeno 2026-2027 supere esos niveles, aunque la intensidad definitiva recién podrá determinarse a medida que avance el ciclo y se incorporen nuevas mediciones. Por eso, los especialistas mantienen un seguimiento permanente de la temperatura del océano y de la respuesta de la atmósfera.
El Niño forma parte del sistema climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur, o ENSO. Se desarrolla cuando se produce un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y ese cambio modifica la circulación atmosférica. Como consecuencia, pueden alterarse los patrones habituales de lluvias, temperaturas, vientos y tormentas en distintas regiones del planeta. Sin embargo, los especialistas advierten que la presencia de El Niño no permite determinar por sí sola qué cantidad de lluvia o qué temperatura tendrá una determinada ciudad, ya que los efectos dependen de múltiples factores regionales.
La evolución del océano durante las últimas semanas muestra además que el calentamiento no se limita a un único sector del Pacífico. Los reportes meteorológicos señalan importantes anomalías en diferentes regiones del Pacífico ecuatorial y un incremento de la temperatura tanto en superficie como debajo del océano. Esta acumulación de calor resulta relevante para los modelos de pronóstico porque puede alimentar la evolución del fenómeno durante los próximos meses y favorecer que El Niño alcance su máxima intensidad hacia el final de 2026.
Para Sudamérica, la evolución de El Niño será seguida especialmente de cerca debido a que estos episodios pueden modificar los patrones regionales de precipitaciones y temperaturas. Sin embargo, no corresponde asociar automáticamente cualquier inundación, sequía, tormenta o período de calor con el fenómeno: la influencia de El Niño varía según la región y la época del año. Por ese motivo, los pronósticos específicos para Argentina deberán analizarse a medida que se acerque cada temporada y se incorporen los datos de los organismos meteorológicos nacionales e internacionales.
El escenario climático para los próximos meses, por lo tanto, estará marcado por un fenómeno que ya alcanzó una intensidad muy elevada y que todavía podría fortalecerse. La NOAA mantiene una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una categoría muy fuerte durante distintos períodos del otoño e invierno boreales, mientras que las estimaciones para octubre-diciembre contemplan una posibilidad significativa de superar los niveles registrados desde 1950. El comportamiento del Pacífico durante las próximas semanas será determinante para saber si el actual “Súper El Niño” termina convirtiéndose en uno de los episodios más intensos de la historia reciente.
Fuente: Minuto Uno