La cadena mayorista cerró definitivamente su establecimiento de Jáuregui, en el partido bonaerense de Luján, y dejó a cerca de 30 trabajadores sin empleo. La decisión se suma a los cierres de Zárate y Tres Arroyos y ocurre en un contexto de fuerte retroceso del consumo mayorista.
La cadena de supermercados mayoristas Diarco volvió a cerrar una de sus sucursales en la provincia de Buenos Aires y alcanzó así su tercer cierre en menos de un mes. El establecimiento que dejó de funcionar está ubicado en Jáuregui, partido de Luján, sobre la vieja Ruta 5, y la decisión implicó la pérdida de alrededor de 30 puestos de trabajo. El local había comenzado a operar a principios de 2021 y durante varios años funcionó como una alternativa de compra para los vecinos de la zona. La empresa decidió finalmente discontinuar sus operaciones en un escenario marcado por la caída del consumo.
El cierre de Jáuregui se produjo después de otras dos bajas recientes de Diarco en territorio bonaerense. En Zárate, la compañía había cerrado un establecimiento que llevaba apenas seis meses de actividad, luego de que la facturación registrada durante el primer semestre de 2026 no alcanzara para cubrir los costos necesarios para mantenerlo operativo. A ese caso se sumó el cierre del local de Tres Arroyos, donde la empresa dejó de atender al público de manera sorpresiva y afectó a entre ocho y diez trabajadores.
El caso de Tres Arroyos generó particular sorpresa debido a las características del cierre. El establecimiento ubicado sobre avenida San Martín 860 dejó de funcionar y en sus accesos aparecieron carteles que indicaban que permanecía cerrado al público. Según la información publicada, las góndolas continuaban llenas de mercadería y no se había realizado previamente un operativo de vaciamiento del stock. Además, la empresa no había comunicado oficialmente la decisión ni informado previamente a los sindicatos, mientras que la sucursal todavía figuraba como activa en los canales digitales de Diarco y aparecía incluso en promociones comerciales vigentes.
La contracción de la actividad mayorista aparece como uno de los factores centrales detrás de este repliegue. De acuerdo con los datos del INDEC citados por El Destape, las ventas de los autoservicios mayoristas registraron en junio una caída interanual del 3,1%, mientras que durante los primeros seis meses de 2026 acumularon un retroceso del 3%. La evolución refleja un escenario en el que las empresas enfrentan menores niveles de comercialización al mismo tiempo que deben sostener costos operativos, laborales y de funcionamiento.
La situación de Diarco no se limita a estos tres establecimientos cerrados recientemente. El repliegue de la compañía también alcanzó anteriormente a sucursales ubicadas en Lanús Oeste, Gualeguaychú, Concordia, Sáenz Peña y Concepción, entre otras localidades. Con el cierre de Jáuregui, la cadena acumula al menos ocho sucursales que dejaron de funcionar durante el último año, configurando un proceso de reducción de su red comercial que impacta tanto sobre los consumidores de distintas ciudades como sobre los trabajadores vinculados a esos establecimientos.
El cierre de los mayoristas tiene además una particularidad dentro de la crisis del consumo: estos establecimientos suelen ser utilizados no solamente por comercios y pequeños emprendimientos que buscan abastecerse en volumen, sino también por consumidores particulares que recurren a ellos para intentar conseguir mejores precios. De hecho, el local de Tres Arroyos había modificado con el tiempo su perfil comercial y había comenzado a atender también a consumidores individuales, además de su público tradicionalmente mayorista. El retroceso de estas operaciones muestra, por lo tanto, el impacto que la menor demanda puede generar sobre distintos segmentos del mercado.
La reducción de sucursales también tiene una consecuencia directa sobre el mercado laboral. El cierre de Jáuregui dejó aproximadamente 30 trabajadores sin sus puestos, mientras que los establecimientos de Zárate y Tres Arroyos también implicaron bajas de personal. La sucesión de cierres convierte a la situación en algo más que una modificación de la estrategia comercial de una empresa: se trata de un proceso que repercute sobre trabajadores, proveedores, consumidores y las economías de las localidades donde funcionaban los supermercados
El nuevo cierre de Diarco vuelve a poner en discusión el impacto de la caída del consumo sobre las empresas que dependen directamente del movimiento comercial interno. Mientras la cadena reduce su presencia en distintos puntos del país, los datos oficiales muestran un retroceso de las ventas mayoristas y el cierre de sucursales se traduce en pérdida de empleos. En ese contexto, Jáuregui se convirtió en el tercer establecimiento de Diarco que cerró en la provincia de Buenos Aires en menos de un mes y en una nueva señal del deterioro que atraviesa el consumo masivo.
Fuente: El Destape


