Yerbateros marcharán contra Milei en Misiones y reclaman recuperar el poder de regulación del INYM

Javier Milei
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Productores y trabajadores yerbateros preparan una caravana de tractores y camiones hacia Puerto Iguazú para coincidir con la visita del Presidente. El sector denuncia que el precio que recibe por la hoja verde quedó muy por debajo de los costos de producción y exige que el Gobierno nacional restituya al Instituto Nacional de la Yerba Mate las facultades que perdió con el decreto de desregulación de fines de 2023.

Productores yerbateros de Misiones preparan una movilización hacia Puerto Iguazú para expresar su rechazo a las políticas implementadas por el Gobierno de Javier Milei y reclamar respuestas frente a la crisis que atraviesa la producción primaria. La protesta se realizará en coincidencia con la visita del Presidente a la provincia, donde participará del cierre de la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). Los productores tienen previsto movilizarse con tractores, camiones y otros vehículos para intentar acercarse al lugar donde se desarrollará la actividad presidencial.

El reclamo central apunta al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo al que los productores pretenden que el Gobierno nacional le restituya las atribuciones que fueron recortadas mediante el decreto de desregulación impulsado a fines de 2023. Desde el sector sostienen que la pérdida de esas herramientas modificó el funcionamiento de la cadena yerbatera y dejó a los pequeños productores en una posición mucho más vulnerable frente a las industrias que compran y procesan la materia prima. La discusión sobre el rol del INYM se convirtió así en uno de los principales puntos de conflicto entre los productores misioneros y la administración libertaria.

La situación económica de los productores aparece como uno de los principales argumentos para la protesta. Según los datos difundidos por el sector, actualmente la hoja verde se paga entre $250 y $300 por kilo, mientras que el costo de producción ronda los $500. La diferencia entre ambos valores deja a los productores primarios frente a un escenario de fuerte pérdida de rentabilidad, que se profundiza por el incremento de los costos laborales, el combustible y los insumos necesarios para mantener los yerbales. Para los productores, el problema ya no se limita a una reducción de ganancias, sino que pone en riesgo la continuidad de numerosas explotaciones familiares.

El dirigente de Impulso Yerbatero, Jorge Skripczuk, comparó la situación actual con la que atravesaba el sector a fines de 2023 y señaló que los ingresos de los productores prácticamente no acompañaron el fuerte incremento de los costos. Según explicó, en aquel momento la hoja verde puesta en secadero tenía un valor aproximado de $210 por kilo, mientras que el cosechero recibía $15.000 por tonelada y la corresponsabilidad gremial representaba otros $11.000. En ese período, además, el litro de gasoil costaba alrededor de $380. Actualmente, de acuerdo con sus números, el precio de la hoja verde se ubica entre $250 y $300, mientras la cosecha alcanzó los $79.000 por tonelada, la corresponsabilidad gremial llegó a $44.000 y el gasoil ronda los $2.300.

Los productores advierten que la combinación de bajos precios y altos costos ya comienza a tener consecuencias sobre la propia producción. Skripczuk señaló que en numerosas chacras se dejaron de realizar tareas de fertilización y limpieza debido a la falta de recursos. Según el dirigente, esta situación está provocando una disminución de la producción y amenaza con profundizar el problema en las próximas campañas. El planteo del sector es que, si no se modifica la relación entre los precios recibidos y los costos productivos, cada vez será más difícil sostener el nivel de actividad de los pequeños establecimientos yerbateros.

El cuestionamiento al Gobierno nacional también fue expresado con dureza por Julio Petterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte y exdirector del INYM. El dirigente responsabilizó directamente al decreto 70/23 por la situación actual y convocó incluso a los productores que habían votado a Milei a participar de la movilización. Su planteo es que la protesta no debe interpretarse únicamente como una disputa partidaria, sino como un reclamo de quienes consideran que la actual política económica está afectando seriamente su actividad y sus posibilidades de subsistencia.

Otro de los cuestionamientos formulados por los productores apunta a la concentración dentro de la industria yerbatera. Petterson sostuvo que tres industrias concentran más de la mitad de la yerba mate canchada y denunció que esa estructura otorga un enorme poder de negociación a un grupo reducido de empresas frente a los productores primarios. Desde su perspectiva, la eliminación de las herramientas regulatorias del INYM debilitó aún más la capacidad de negociación de quienes producen la hoja verde y dejó a los pequeños productores y tareferos como los eslabones más frágiles de la cadena.

La movilización tendrá como punto de concentración el empalme de las rutas nacionales 14 y 101, desde donde los manifestantes buscarán avanzar en caravana hacia Puerto Iguazú. La intención es aproximarse al hotel donde Milei participará del encuentro del IAEF y entregar un documento con los reclamos del sector. Los dirigentes reconocen que el operativo de seguridad presidencial podría impedirles llegar hasta el lugar, por lo que anticiparon que permanecerán en las inmediaciones hasta donde las autoridades permitan el avance de los vehículos. La protesta tendrá así una fuerte carga simbólica: los productores buscarán hacer visible su reclamo precisamente durante la presencia del Presidente en Misiones.

La movilización yerbatera vuelve a colocar en el centro de la discusión el impacto de la desregulación sobre las economías regionales. Para los productores, recuperar las facultades del INYM permitiría contar nuevamente con herramientas de intervención y negociación dentro de una cadena que consideran desequilibrada. Para el Gobierno nacional, en cambio, la desregulación forma parte de su estrategia de reducir la intervención estatal y avanzar hacia un esquema de mayor libertad de mercado. El conflicto queda así planteado entre dos modelos diferentes para el sector: mientras los productores reclaman mecanismos que les permitan sostener un precio acorde con sus costos, el Ejecutivo mantiene su orientación hacia la desregulación. La protesta de Puerto Iguazú buscará ahora llevar esa discusión directamente frente al Presidente y convertir la crisis yerbatera en uno de los principales reclamos durante su visita a Misiones.

Fuente: Noticias Argentinas

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