La medida de fuerza que podía afectar a más de 27 aeropuertos del país durante este jueves y viernes quedó suspendida luego de que el gremio acordara abrir una instancia de diálogo con las autoridades nacionales. El conflicto incluye reclamos salariales, laborales y presupuestarios vinculados con los trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil.
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) levantó el paro de 48 horas que había sido anunciado para este jueves 3 y viernes 4 de septiembre en más de 27 aeropuertos de todo el país. La decisión se produjo luego de que se abriera una instancia de diálogo con el Gobierno nacional, que permitirá avanzar en el tratamiento de los reclamos planteados por los trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). La medida había generado preocupación entre pasajeros, aerolíneas y operadores turísticos ante la posibilidad de que se produjeran demoras, reprogramaciones y cancelaciones de vuelos comerciales.
El paro había sido convocado con alcance federal y contemplaba protestas, asambleas y medidas de fuerza durante dos franjas horarias: de 9 a 12 y de 18 a 21, tanto el jueves como el viernes. Durante esos períodos, ATE había previsto garantizar únicamente los vuelos sanitarios, humanitarios, oficiales y aquellos destinados al traslado de órganos. La protesta podía alcanzar a terminales de gran importancia para el transporte aéreo argentino, entre ellas el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery.
Con el levantamiento de la medida, la actividad aeroportuaria podrá desarrollarse con normalidad y se despeja, al menos por el momento, el riesgo de una interrupción generalizada del servicio. De todos modos, los pasajeros que tengan vuelos programados deberán mantenerse atentos a las comunicaciones de las compañías aéreas, especialmente porque cualquier modificación previa en las operaciones puede requerir ajustes en los cronogramas. El acuerdo alcanzado entre el sindicato y las autoridades busca evitar que el conflicto escale y genere nuevas dificultades en el sistema aerocomercial.
El origen de la protesta se encuentra en una serie de reclamos que ATE sostiene desde hace meses. El sindicato denunció el incumplimiento de acuerdos salariales y reclamó el pago de adicionales que, según su planteo, permanecen pendientes desde enero. También cuestionó la falta de reapertura de la paritaria sectorial y sostuvo que las condiciones laborales de los trabajadores de la ANAC se deterioraron durante los últimos meses. Para la organización gremial, las demandas no se limitan a una cuestión salarial, sino que también involucran el funcionamiento de áreas consideradas estratégicas dentro del sistema aeronáutico nacional.
Entre los principales reclamos figura además el financiamiento de las tareas operativas del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI), junto con los recursos destinados a las áreas de fiscalización aeroportuaria. ATE sostiene que la falta de presupuesto afecta las condiciones en las que deben desempeñarse los trabajadores y plantea la necesidad de garantizar herramientas y recursos suficientes para cumplir con sus responsabilidades. En ese contexto, el sindicato había advertido que la situación podía profundizarse si el Gobierno no ofrecía una respuesta concreta a sus planteos.
Otro de los puntos de conflicto está relacionado con las obras que se realizan en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Desde ATE cuestionaron que los trabajos de refacción y ampliación avancen sin una actualización de las partidas presupuestarias correspondientes a las áreas involucradas. Según la posición sindical, esta situación genera dificultades para disponer de las herramientas y recursos necesarios para desarrollar determinadas tareas. El planteo se suma a las críticas generales sobre el financiamiento de los servicios aeroportuarios y las condiciones de trabajo del personal.
El conflicto también tuvo como escenario el Aeroparque Jorge Newbery, donde trabajadores de una empresa tercerizada realizaron una movilización para reclamar por despidos y exigir la reincorporación del personal afectado. De esta manera, distintos reclamos laborales confluyeron durante las mismas jornadas en las que estaba prevista la medida de fuerza de los trabajadores de la ANAC. Aunque el levantamiento del paro evita una afectación generalizada del tráfico aéreo, los reclamos sindicales continúan sobre la mesa y deberán ser abordados en la instancia de diálogo que ahora se abre con el Gobierno.
La decisión de suspender la medida llegó después de que el Gobierno hubiera intimado a ATE a garantizar un nivel mínimo de servicios durante la protesta. El Ministerio de Capital Humano había sostenido que debía garantizarse al menos el 75% de los servicios durante las franjas horarias anunciadas, argumentando que se trataba de una actividad esencial para la conectividad, la seguridad y el funcionamiento del sistema de navegación aérea. La cartera también había señalado que la ANAC fiscalizaría el cumplimiento de esos servicios mínimos y que la intención era reducir el impacto sobre los vuelos programados.
Ahora, la apertura de una mesa de diálogo modifica el escenario y evita, por el momento, que miles de pasajeros queden expuestos a las consecuencias de una medida de fuerza en los principales aeropuertos argentinos. Sin embargo, el conflicto no está definitivamente cerrado: la continuidad de las negociaciones será determinante para establecer si los reclamos salariales, laborales y presupuestarios encuentran una respuesta concreta. El levantamiento del paro representa una tregua entre ATE y el Gobierno, mientras ambas partes avanzan hacia una instancia destinada a destrabar una disputa que amenazaba con afectar al transporte aéreo nacional.
Fuente: Ámbito Financiero



