El gremio decidió suspender momentáneamente el inicio de la medida de fuerza prevista para este jueves luego de reclamar una audiencia urgente ante el Ministerio de Trabajo. La organización sostiene que cumplió con las exigencias legales y advierte que, si no existe una convocatoria formal para discutir la esencialidad de los servicios, podría reactivar las protestas.
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) decidió posponer momentáneamente el inicio del paro que estaba previsto para este jueves 3 de septiembre. La medida iba a comenzar a las 9 y amenazaba con generar demoras, reprogramaciones y posibles cancelaciones en distintos aeropuertos del país. La decisión fue adoptada luego de una reunión entre representantes gremiales y el equipo jurídico de ATE Nacional, en la que se resolvió solicitar de manera urgente una audiencia al Ministerio de Trabajo para discutir las condiciones de esencialidad que pretende establecer el Gobierno.
El coordinador nacional de ATE-ANAC, Marcelo Belelli, explicó que la suspensión constituye un gesto de buena voluntad hacia el Gobierno y tiene como objetivo abrir una instancia formal de negociación. Según detalló, el sindicato considera necesario establecer con precisión cuáles son los servicios que deben garantizarse durante una medida de fuerza y cuáles pueden ser afectados por la protesta. El dirigente remarcó que la organización sindical decidió esperar la convocatoria oficial antes de avanzar con las acciones previstas y que continuará siguiendo la situación durante las próximas horas.
El conflicto tiene como uno de sus puntos centrales la interpretación de las nuevas disposiciones sobre servicios esenciales incorporadas al marco laboral. Desde ATE sostienen que la medida anunciada fue comunicada con cinco días hábiles de anticipación y que el esquema previsto afectaba solamente el 25% de la jornada laboral, equivalente a seis horas. Bajo ese criterio, el sindicato considera que estaba cumpliendo con las obligaciones establecidas y que el 75% restante de los servicios debía mantenerse operativo. Para la organización, cualquier discusión sobre los porcentajes o actividades que deben quedar garantizadas debe resolverse mediante una instancia formal con las autoridades laborales.
Belelli sostuvo además que ATE busca evitar una escalada del conflicto y que la decisión de postergar el inicio del paro responde precisamente a la intención de alcanzar un acuerdo sobre las condiciones de funcionamiento de los aeropuertos durante las protestas. El dirigente afirmó que el gremio quiere dejar en claro que no pretende afectar de manera indiscriminada la actividad aérea y que está dispuesto a discutir cuáles son las tareas que deben permanecer garantizadas. Sin embargo, también cuestionó la interpretación que realiza el Poder Ejecutivo sobre la normativa y advirtió que, desde la perspectiva sindical, existen inconsistencias jurídicas y técnicas en el planteo oficial.
La decisión implica que, al menos por el momento, los pasajeros no tendrán que afrontar las alteraciones que podían producirse desde las primeras horas de este jueves. La medida original contemplaba protestas en distintos aeropuertos y podía repercutir sobre los vuelos comerciales, particularmente durante las franjas horarias alcanzadas por el paro. Con la postergación anunciada por ATE-ANAC, las operaciones continuarán normalmente mientras el gremio aguarda una respuesta del Ministerio de Trabajo y analiza los próximos pasos en función de la convocatoria que realice el Gobierno.
El reclamo sindical, sin embargo, continúa vigente y la suspensión no significa el cierre del conflicto. ATE-ANAC había anunciado la medida de fuerza en reclamo de cuestiones salariales y laborales que afectan a los trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil. Entre los planteos formulados por el gremio se encuentran el pago de adicionales acordados, la reapertura de la negociación paritaria sectorial y mayores recursos para las áreas operativas y de fiscalización de los aeropuertos. La organización también cuestiona el deterioro de las condiciones laborales y reclama respuestas concretas de las autoridades nacionales.
Mientras espera la eventual convocatoria, el sindicato anticipó que mantendrá la planificación de asambleas para este viernes y movilizaciones en distintas instalaciones aeroportuarias. De esta manera, aunque el inicio de la protesta previsto para este jueves quedó en suspenso, ATE no abandonó su estrategia de presión sobre el Gobierno. La organización pretende que la discusión sobre la esencialidad se produzca antes de definir cómo continuará el plan de lucha y dejó abierta la posibilidad de retomar las medidas si no obtiene una respuesta oficial.
El punto decisivo estará ahora en la respuesta del Ministerio de Trabajo. Según informó ATE-ANAC, sus abogados ya realizaron una presentación formal para exigir la convocatoria a una audiencia destinada a definir las cuestiones vinculadas con la esencialidad de los servicios. El gremio advirtió que, si el Gobierno no convoca a esa instancia, las medidas de fuerza podrían reactivarse inmediatamente. Por lo tanto, la normalidad de los vuelos durante esta jornada representa una tregua y no necesariamente el final de la disputa entre los trabajadores aeroportuarios y el Ejecutivo.
La situación deja así un escenario abierto para las próximas horas. Por un lado, el Gobierno evita una protesta que podía complicar la operación de los aeropuertos y afectar a miles de pasajeros; por otro, ATE-ANAC conserva su reclamo y espera una definición oficial sobre la audiencia solicitada. La posibilidad de que las medidas se retomen dependerá de si las partes logran establecer un criterio común sobre los servicios esenciales y de la respuesta que reciban los reclamos laborales. Mientras tanto, los vuelos serán normales, aunque el conflicto gremial permanece vigente y podría volver a afectar la actividad aérea si fracasa la instancia de diálogo.
Fuente: Noticias Argentinas



