Durante la asamblea realizada en la Fábrica Militar de Río Tercero, un representante de la CGT Córdoba respaldó el reclamo de los trabajadores contra la privatización de Fabricaciones Militares y cuestionó el rumbo del Gobierno nacional. También advirtió por la situación de FAdeA y sostuvo que la industria cordobesa atraviesa un proceso de destrucción que requiere mayor unidad sindical.
La disputa por el futuro de Fabricaciones Militares sumó una nueva voz sindical durante la asamblea realizada en el portón de la Fábrica Militar de Río Tercero. Un representante de la CGT Córdoba expresó su respaldo a los trabajadores de la planta y sostuvo que el conflicto forma parte de una problemática mucho más amplia que atraviesa a la industria argentina. Desde su perspectiva, distintos sectores productivos se encuentran afectados por las políticas impulsadas por el Gobierno nacional y el movimiento obrero necesita recuperar niveles de unidad y organización para enfrentar ese escenario.
El dirigente señaló que, aunque pertenece a un sindicato de la actividad privada, específicamente de la industria gráfica, considera que la situación de los trabajadores de Fabricaciones Militares forma parte de la misma lucha que atraviesan otros sectores industriales. Mencionó particularmente a los trabajadores de la industria metalúrgica, la mecánica, el vestido, el calzado y la alimentación, entre otras actividades. Según planteó, prácticamente todo el entramado industrial está siendo afectado por un proceso que definió como un “plan de destrucción” y que, a su entender, está logrando avanzar sobre diferentes ramas de la producción.
Durante su intervención, el representante gremial rechazó la idea de que las políticas implementadas por el Gobierno nacional estén fracasando. Por el contrario, sostuvo que quienes llegaron al poder tenían precisamente el objetivo de llevar adelante las transformaciones que actualmente se están produciendo. En un discurso fuertemente crítico, afirmó que se trata de sectores que históricamente se enfrentaron con los intereses de los trabajadores y sostuvo que el movimiento obrero necesita comprender la dimensión del proceso para poder construir una respuesta colectiva.
En ese sentido, uno de los principales conceptos planteados durante la asamblea fue la necesidad de profundizar la unidad sindical. El dirigente consideró que el movimiento obrero debe reconstruir la fuerza necesaria para impedir que continúe el avance de las políticas que afectan a la industria y al empleo. Para el representante de la CGT Córdoba, la fragmentación constituye una de las principales dificultades que enfrenta actualmente el sindicalismo y, por eso, llamó a fortalecer la organización conjunta entre los distintos gremios y actividades.
La situación de Fabricaciones Militares fue presentada como uno de los ejemplos concretos de esta problemática. El dirigente pidió difundir el planteo realizado previamente por David Salto, titular de ATE Río Tercero, quien había denunciado que el Gobierno nacional busca avanzar con la privatización de las plantas de Fabricaciones Militares de todo el país. La asamblea reunió a trabajadores de la fábrica y representantes de diferentes organizaciones gremiales que coincidieron en rechazar el proyecto y anticiparon acciones para intentar frenar su avance.
Pero el reclamo no quedó limitado a Fabricaciones Militares. Durante su intervención, el representante sindical incorporó también la situación de la Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín, FAdeA, a la discusión sobre el futuro industrial de Córdoba. Según sostuvo, la empresa estatal que durante décadas fue considerada un símbolo de la Córdoba industrial atraviesa actualmente un proceso de desmantelamiento y advirtió que ese camino podría terminar con el cierre definitivo de la fábrica.
La mención de FAdeA amplió así el alcance del reclamo planteado durante la jornada. Para los dirigentes sindicales presentes, la discusión involucra a empresas y sectores que consideran estratégicos para la provincia y para el país. Fabricaciones Militares y FAdeA aparecen, desde esta perspectiva, como ejemplos de estructuras productivas vinculadas con capacidades industriales y tecnológicas que los trabajadores buscan preservar frente a las políticas de privatización, reducción o desmantelamiento que atribuyen al Gobierno nacional.
El representante de la CGT Córdoba sostuvo además que la defensa de estas empresas no debe ser entendida únicamente como una cuestión sindical. En su intervención vinculó la continuidad de la industria con la defensa de los puestos de trabajo y con una determinada concepción de soberanía nacional. Bajo esa mirada, la discusión sobre Fabricaciones Militares y FAdeA excede las relaciones laborales y alcanza cuestiones vinculadas con la capacidad productiva y tecnológica del país. Por ese motivo, planteó que la respuesta debe involucrar a todo el movimiento obrero.
La asamblea de Río Tercero reunió a trabajadores y representantes de distintos sindicatos, entre ellos la Unión Obrera Gráfica Cordobesa, la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba, el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación, Luz y Fuerza y el Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas. La participación de organizaciones de diferentes actividades reflejó el intento de construir una respuesta sindical más amplia frente a las políticas que afectan al sector industrial. El planteo de la CGT Córdoba se sumó así a una jornada marcada por el rechazo a la privatización y por el reclamo de unidad.
El discurso concluyó con una consigna que sintetizó la posición expresada durante la asamblea: “unidad, organización, lucha”. El dirigente sostuvo que esos tres conceptos son fundamentales para enfrentar el escenario actual y defender el trabajo y la industria nacional. “La patria no se vende, sin trabajadores no hay patria”, afirmó al cerrar su intervención. La frase condensó el mensaje de los sectores sindicales que participaron de la protesta y dejó planteada una disputa que promete continuar: la defensa de Fabricaciones Militares, FAdeA y otras estructuras industriales frente a un Gobierno que, según denuncian los gremios, impulsa un cambio profundo en el rol del Estado y en el modelo productivo argentino.



