Una encuesta nacional revela el deterioro de la economía de los hogares: el 73% anticipa dificultades para afrontar cuotas, deudas y gastos durante el próximo trimestre, mientras que el 53% asegura haberse endeudado recientemente para sostener sus gastos cotidianos.
La economía de los hogares argentinos vuelve a mostrar señales de preocupación. Un estudio nacional realizado durante agosto reveló que el 73% de los consultados considera que probablemente o seguramente tendrá dificultades para afrontar sus deudas, cuotas y gastos durante los próximos tres meses. El dato surge del último Estudio Nacional de Agosto 2026 de Equipo Mide, realizado sobre 1.946 casos a nivel nacional, y expone un nivel de fragilidad financiera que atraviesa distintos sectores sociales.
El deterioro también aparece cuando se pregunta por la situación económica familiar. El 59% de los encuestados aseguró que su situación empeoró durante los últimos seis meses: un 38% respondió que está “mucho peor” y otro 21% que está “algo peor”. En contraste, apenas el 22% percibió una mejora y el 18% consideró que su situación se mantuvo sin cambios. La fotografía muestra así que para una mayoría de los hogares la economía cotidiana no está generando mayor margen, sino acumulando dificultades.
Uno de los datos más preocupantes aparece en el nivel de endeudamiento. El 53% de los consultados afirmó que durante los últimos tres meses tuvo que recurrir a préstamos, tarjetas de crédito o dinero prestado para poder afrontar sus gastos. Pero el destino de ese endeudamiento resulta todavía más significativo: entre quienes tuvieron que financiarse, el 39% utilizó esos recursos para comprar alimentos, mientras que otro 18% los destinó al pago de servicios esenciales como luz, gas o teléfono.
Esto modifica sustancialmente la discusión sobre el crédito de los hogares. No se trata solamente de familias que se endeudan para comprar un electrodoméstico, realizar un viaje o acceder a un consumo extraordinario. Una parte importante del endeudamiento está siendo utilizada para sostener gastos básicos de todos los días. Cuando una tarjeta de crédito o un préstamo dejan de ser una herramienta para financiar una compra y pasan a convertirse en el mecanismo necesario para llenar la heladera o pagar una factura, la deuda empieza a funcionar como un salvavidas frente a ingresos que no alcanzan.
La dificultad para llegar a fin de mes confirma esa situación. El 28% de los encuestados afirmó directamente que no llega a fin de mes, mientras que otro 23% consigue hacerlo pero con muchas dificultades. A ellos se suma un 10% que atraviesa algunas dificultades y un 21% que llega justo, sin margen disponible. En otras palabras, apenas una parte minoritaria de los hogares consultados manifestó contar con una situación económica suficientemente holgada como para afrontar gastos imprevistos sin mayores problemas.
Las expectativas para los próximos meses tampoco muestran señales de alivio. El 46% considera que probablemente no podrá cumplir normalmente con sus compromisos económicos durante el próximo trimestre y otro 27% directamente cree que no podrá hacerlo. La preocupación, además, no queda limitada a los sectores de menores ingresos: alcanza al 76% de la clase media, al 71% de los sectores bajos y al 70% de los sectores altos. La sensación de vulnerabilidad financiera atraviesa, con distinta intensidad, prácticamente todo el mapa social.
El cambio también se observa en las principales preocupaciones de la sociedad. Los bajos salarios y el desempleo aparecen empatados en el primer lugar, con el 24% de las menciones cada uno. La corrupción reúne el 10%, mientras que la inflación queda en el 5%. El dato resulta significativo porque muestra que, para una parte importante de la población, la discusión económica está dejando de estar centrada exclusivamente en la evolución de los precios y empieza a concentrarse en algo todavía más concreto: cuánto se gana, cuánto trabajo existe y si el ingreso alcanza para sostener la vida cotidiana.
Frente a este escenario, el 67% de los encuestados considera que el Estado debería implementar medidas para ayudar a las familias que no pueden afrontar sus deudas. Incluso entre quienes votaron por Javier Milei en 2023, el 53% se manifestó a favor de algún tipo de asistencia estatal. La discusión, por lo tanto, excede las preferencias partidarias: cuando la deuda se utiliza para comprar alimentos y pagar servicios básicos, el problema deja de ser exclusivamente financiero y pasa a convertirse en una cuestión social. El dato que queda sobre la mesa es contundente: mientras el discurso económico habla de estabilidad y recuperación, millones de hogares siguen haciendo cuentas para llegar a fin de mes. Y cuando siete de cada diez argentinos creen que podrían no poder pagar sus compromisos en los próximos meses, ya no alcanza con mirar los indicadores financieros: hay que mirar qué está pasando dentro de las casas, en las mesas familiares y en los bolsillos de quienes viven de su trabajo.
Fuente: Infonews



