Javier Milei pierde fuerza en las redes y su agenda ya no logra conectar como antes

Javier Milei
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Un análisis de la conversación digital detectó una caída sostenida durante los últimos doce meses en las menciones, comentarios, “me gusta” y publicaciones compartidas vinculadas al Presidente. El especialista Kevin Grunbaum atribuyó el fenómeno a una combinación de desgaste del discurso libertario, escándalos políticos, dificultades en la estrategia digital y una menor capacidad del Gobierno para instalar temas en la agenda pública.

La comunicación digital fue una de las principales herramientas utilizadas por Javier Milei para construir su liderazgo político y consolidar el fenómeno libertario que lo llevó a la Presidencia. Sin embargo, un análisis de la conversación virtual citado por Infonews y basado en información de la Agencia Noticias Argentinas señala que esa capacidad de generar interacción comenzó a mostrar signos de desgaste. Durante los últimos doce meses se registró una disminución sostenida en el volumen de menciones, “me gusta”, comentarios y publicaciones compartidas relacionadas con el Presidente. El dato no significa que Milei haya dejado de ser una figura central de la conversación política argentina, pero sí que el nivel de intensidad que caracterizó sus primeros años de exposición pública habría comenzado a reducirse.

El especialista en comunicación digital Kevin Grunbaum sostuvo que existe una caída consistente en la presencia del Gobierno dentro de la conversación virtual. “Cada vez aparece menos el gobierno”, señaló en declaraciones a Radio Rivadavia, al analizar la evolución de las interacciones vinculadas con el mandatario. Según su diagnóstico, Milei genera actualmente menos interés que durante el período en el que logró instalar con enorme fuerza conceptos como “la casta” y “la motosierra”, dos de los principales elementos discursivos de la campaña que lo llevó al poder. Para Grunbaum, el Presidente comienza a ser percibido como “uno más” dentro del sistema político y los temas que impulsa el Gobierno ya no necesariamente coinciden con las principales preocupaciones de una parte de la sociedad.

El cambio adquiere relevancia porque la comunicación política de La Libertad Avanza estuvo fuertemente vinculada desde sus comienzos con la capacidad de Milei y de sus seguidores para instalar consignas en redes sociales. El fenómeno libertario logró construir una comunidad digital altamente activa, capaz de replicar mensajes, confrontar con dirigentes y periodistas y convertir determinadas expresiones del Presidente en tendencia. Esa dinámica permitió que la agenda oficialista tuviera una enorme capacidad de amplificación, incluso frente a medios tradicionales. El análisis citado plantea que esa “capilaridad” digital ya no funcionaría con la misma intensidad y que al Gobierno le cuesta más encontrar temas capaces de generar una reacción masiva y sostenida.

A este desgaste se sumaron diferentes episodios que afectaron la narrativa política con la que Milei llegó al poder. Grunbaum mencionó los casos Libra, Andis, Espert y Adorni como parte de una serie de controversias que, según su interpretación, erosionaron la imagen antisistema que había construido el Presidente. Uno de los elementos centrales del liderazgo de Milei había sido presentarse como alguien ajeno a la política tradicional y dispuesto a enfrentar a la denominada “casta”. Sin embargo, el especialista considera que los distintos escándalos y cuestionamientos fueron debilitando esa diferenciación. En sus palabras, los casos de corrupción le quitaron al mandatario parte de ese distintivo que lo presentaba como alguien diferente a los políticos tradicionales.

El análisis también apunta a problemas vinculados con la propia estrategia de comunicación digital del oficialismo. La salida de Fernando Cerimedo y la posterior incorporación de Santiago Oría dentro de la denominada “batalla cultural” marcaron modificaciones en el esquema utilizado para distribuir contenidos y organizar la presencia libertaria en redes. A esto se sumaron dificultades vinculadas con el uso de bots destinados a potenciar publicaciones, que según la información citada podrían haber afectado la distribución orgánica de determinados contenidos. Incluso apareció la posibilidad de un denominado “shadow ban”, expresión utilizada para describir una eventual reducción algorítmica del alcance de determinadas publicaciones, aunque este punto debe ser entendido como una hipótesis dentro del análisis y no como una confirmación de las plataformas.

Otro de los problemas señalados es la pérdida de capacidad del Gobierno para imponer temas en la agenda pública. Durante la campaña electoral y los primeros meses de gestión, el oficialismo logró convertir conceptos propios en el centro de numerosas discusiones políticas y sociales. Actualmente, según Grunbaum, esa capacidad de amplificación se encuentra debilitada. El Gobierno tendría mayores dificultades para instalar de manera sostenida sus propios ejes y, en determinados casos, termina reaccionando frente a debates que surgen por fuera de su agenda. El especialista mencionó como ejemplos las discusiones vinculadas con la extranjerización de tierras y la situación de los deudores morosos, señalando que el oficialismo habría asumido una posición más reactiva frente a esos temas.

Sin embargo, el eventual desgaste digital de Milei no implica que la oposición haya logrado ocupar ese espacio. El Presidente continúa siendo, según el análisis citado, el dirigente argentino que concentra mayor volumen de conversación política e incluso mantiene una presencia superior a la de varios líderes internacionales. La diferencia estaría en el tipo de conversación que genera. Durante su ascenso político, la novedad, la confrontación y la ruptura con las estructuras tradicionales funcionaban como motores de interacción. Ahora, después de varios años de ejercicio del poder, el factor sorpresa perdió parte de su fuerza y Milei pasó a formar parte del propio sistema político que había construido como adversario durante su campaña.

Para Grunbaum, esa transformación puede resumirse en una frase: “Milei cambió”. La llegada a la Presidencia modificó necesariamente el lugar desde el cual el dirigente se comunica con la sociedad. El candidato outsider que denunciaba a la política tradicional ahora debe defender decisiones de Gobierno, responder por resultados económicos y políticos y enfrentar las consecuencias de los conflictos generados durante su administración. En ese tránsito, la comunicación digital también pierde parte de la capacidad disruptiva que tenía cuando Milei era un dirigente opositor. La combinación entre menor novedad, controversias políticas, problemas de estrategia digital y dificultades para conectar la agenda oficial con las preocupaciones sociales aparece así como uno de los factores detrás de la caída de las interacciones observada durante el último año.

El escenario plantea un desafío para el Gobierno de cara a la continuidad de su estrategia comunicacional. Milei todavía conserva una enorme capacidad para generar conversación y continúa ocupando un lugar central en el debate político argentino, pero el dato relevante es que esa conversación ya no necesariamente se traduce en el mismo nivel de interacción que durante el período de mayor expansión del fenómeno libertario. El oficialismo deberá enfrentar entonces una nueva etapa en la que ya no alcanza solamente con generar polémica o instalar consignas: deberá encontrar temas capaces de conectar nuevamente con las preocupaciones de la sociedad. La evolución de las redes será, en ese sentido, uno de los indicadores para observar si se trata de un desgaste circunstancial de la comunicación presidencial o de una transformación más profunda en la relación entre Milei, sus seguidores y la opinión pública.

Fuente: Infonews, sobre la base de un análisis de la conversación digital citado por la Agencia Noticias Argentinas y declaraciones del especialista en comunicación digital Kevin Grunbaum.

Scroll al inicio