Caños eran los de antes

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Mientras en la Casa Rosada una delegación del gobierno cortesano de Córdoba se reúne religiosamente con la astróloga menor del clan Milei, por estos pagos, repercuten las esquirlas del caso «Cañito» y su think tank de sátiros y hombres cabra.

El peronismo provincial, fingiendo demencia e interpelado por la realidad, resuelve mandar a la cancha a sus mejores jugadores: un equipo de Cicerones en chupines y Demóstenes de panel.

Son horas maceradas en un caldo de su propia sopa y en una confusa salsa maridada por un curioso proyecto de partido escoba. Fruto de un tacticaje de algoritmo, urdido por estrategas florentinos con manos menos sutiles que las del entrañable «Mole» Moli, y una perspicacia analítica, pasible de excitar la envidia de la mismísima e inefable Mercedes Ninci, el peronismo avanza por la selva de los grupos focales, culebreando por todas partes. Todo enmarcado, claro, por una espesa y molieriana niebla de incertidumbres y pretensiones.

Que la vieja guardia acostumbre a murmurar, en sus tertulias de mate cocido y criollitos recalentados, «caños eran los de antes» o «nuestros gobernadores harían ruborizar al mismísimo Vandor», es un mantra que se expande como la racha de Sampaoli en las huestes huérfanas de Unidades Básicas y Marchita.

Es que enviar el mismo día a la Unicameral un proyecto para aliviar deudas de los cordobeses y, en simultáneo, respaldar en el Congreso la reforma del Banco Central —para facilitar el endeudamiento externo y conceder otro blanqueo a los inocentes millonarios del círculo rojo y sus variantes cromáticas— es una acrobacia grotesca; una comedia de clase B para taciturnos que miran sin ver y escuchan sin oír; un fernet barato con hielo de telgopor.

Conscientes de la inmensa fortuna de tener como principales opositores al payaso Luichi y al clown enharinado de Rodrigo «el Yerno», muchos alimentan la esperanza de que mi perro cace una mosca —o una legión de ellas— para perdurar cuatro años más en el poder, a pesar de los Barrelier, los Moreno, los Cañitos, los Kraisman y demás sepultureros de la militancia.

Para colmo, desde los márgenes del Movimiento, a Natalia Natalia, no se le ocurre mejor idea que ungir y bendecir, con bombos y platillos, a sus audaces egresados —Envar El Viqueira y Don Antonio Fresneda— con pergaminos de «operadores peronistas». Inconducentes premios Chamigos, más sospechosos que los doctorados Benegas Lynch del Presidente desquiciado que supimos conseguir. Si el gallego viviera, se rapa como Abel Pintos.

Pensar que, por muchísimo menos, los inquisidores mediáticos y los medios oligárquicos de la prensa cordobesa, ya hubieran predicado con fervor y entusiasmo el empalamiento de varios sindicalistas. Esos a los que se les exige orinar agua bendita, andar todos los días de rodillas y tenerle la cama limpia y la comida calentita al patroncito.

Y, sin embargo, queda tiempo para dar vuelta la taba. ¿Para qué? Para volver y ser millones. Para que MARTIN sea MARTÍN. Para que el Peronismo gobierne Córdoba, sin caretas, sin máscaras, sin sectarismo ni neoliberalismo. Para que gobierne a la casta, para que domine a los dominadores y libere a los dominados.

No se reclama ir en coche a la muerte ni andar desnudo de tácticas y estrategias. No se busca convertirse en una corrida de toros en un bazar chino. Solo se pide y exige recordar que nuestra camiseta es la del cordero, no la del lobo. La de las 3 banderas, la de las patas en la fuente, la de una patria justa, libre y soberana.

Queda tiempo para que resucite una militancia reparadora, alejada de capangas sombríos, de pichones de Epstein, de sirenas de mercado, de gerentes sin alma ni lealtad. Una militancia con doctrina y fe, con ideología y capacidad crítica, con un horizonte programático comunitario y una genealogía popular, nacional y revolucionaria; heredera y no mera sucesora, una militancia y una dirigencia con fundamentos y —como dijo el último Conductor— con olor a oveja.

Queda tiempo, pero no tanto. Queda tiempo, dijo Cronos – ¡y ojo! -que se le escapó la tortuga. Queda tiempo, dijo el Gran finado. Queda tiempo…compañeras y compañeros, o será triste, solitario y final.

                                                    
   28/08/2026 –    El Chamán del Cometierra

                                                                                                                     

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