Alejandro Gentile, director de Relaciones Institucionales de Techint y nuevo titular de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires, reclamó llevar a cero Ingresos Brutos para la actividad industrial. La propuesta promete abrir una fuerte disputa con el gobierno de Axel Kicillof por los recursos provinciales y el modelo productivo.
La presión empresarial sobre el gobierno bonaerense subió un nuevo escalón. La Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), ahora conducida por un hombre ligado al Grupo Techint, pidió avanzar hacia la eliminación de Ingresos Brutos para la industria, con el argumento de que el impuesto encarece la producción y resta competitividad a las empresas.
El reclamo fue encabezado por Alejandro Gentile, director de Relaciones Institucionales de Techint, quien asumió recientemente la presidencia de la UIPBA. La entidad presentó un diagnóstico crítico sobre la situación del entramado industrial bonaerense y planteó una reforma gradual del impuesto que, en el largo plazo, apunta a llevar la alícuota industrial a cero.
El planteo empresario no se limita a una rebaja simbólica. La propuesta contempla eximir inmediatamente a micro y pequeñas industrias con una facturación anual de hasta $3.200 millones, reducir progresivamente la carga para las empresas medianas y aplicar una disminución escalonada para las grandes compañías. La UIPBA sostiene que el esquema podría implementarse sin un impacto fiscal neto durante los primeros años mediante una ampliación de la base de contribuyentes y medidas contra la evasión.
Desde el sector industrial aseguran que Ingresos Brutos tiene un efecto particularmente perjudicial porque se aplica en distintas etapas de la cadena productiva, generando un efecto acumulativo. Según el estudio presentado por la UIPBA, la presión efectiva sobre el valor agregado industrial alcanza el 4,7% en Buenos Aires, frente al 3,5% de Córdoba y el 3,6% de Santa Fe.
El reclamo aparece además en medio de un fuerte deterioro del tejido industrial bonaerense. Según datos difundidos por la propia UIPBA, entre mayo de 2023 y mayo de 2026 la Provincia perdió 1.306 establecimientos industriales y casi 42.000 puestos de trabajo, con 18 meses consecutivos de cierres netos.
Pero detrás de la discusión tributaria aparece una pelea política mucho más profunda. Para la Provincia, eliminar impuestos sin discutir de dónde salen los recursos implica poner en riesgo la capacidad del Estado bonaerense para financiar infraestructura, servicios y políticas públicas. El gobierno de Kicillof también cuestiona que toda la responsabilidad sobre la crisis industrial sea colocada sobre los tributos provinciales.
Desde ARBA, su titular Cristian Girard reconoció que existe la necesidad de avanzar hacia un sistema tributario menos distorsivo, pero advirtió que los problemas de la industria no se explican solamente por Ingresos Brutos. La discusión, según planteó, también involucra financiamiento, infraestructura, ciencia, tecnología, inversión y una política industrial de alcance nacional.
El dato político no es menor: el reclamo llega desde un sector empresario conducido por un dirigente de Techint, uno de los grupos económicos más poderosos del país, mientras el gobierno de Kicillof mantiene fuertes diferencias con la orientación económica de Javier Milei. Así, la disputa por un impuesto provincial termina cruzándose con la discusión nacional sobre quién debe pagar la crisis y quién debe financiar al Estado.
La UIPBA sostiene que bajar la carga tributaria puede ayudar a recuperar inversión, producción y empleo. La Provincia, en cambio, advierte que no alcanza con bajar impuestos si al mismo tiempo continúan cayendo la demanda interna, el crédito y la actividad industrial.
La discusión recién comienza y promete escalar durante el debate de la próxima Ley Fiscal bonaerense. Techint ya puso la propuesta sobre la mesa; ahora Kicillof deberá decidir si acepta abrir una reforma tributaria de fondo o resiste el reclamo empresario para preservar los recursos de la Provincia.



