Una contradicción pública volvió a dejar en evidencia las tensiones dentro del oficialismo. Durante una conferencia de prensa, el vocero presidencial Manuel Adorni confirmó que la comunicación del Gobierno quedó bajo la conducción de Diego “Oría”, en reemplazo de Santiago Caputo. El episodio generó una particular desmentida de Agustín Ravier a una afirmación previa del propio Ravier, en medio de los movimientos que atraviesan al equipo comunicacional de Javier Milei.
La interna dentro de La Libertad Avanza volvió a quedar expuesta a partir de una situación que rápidamente comenzó a circular en los ámbitos políticos y comunicacionales. El protagonista del episodio fue Agustín Ravier, quien terminó desmintiendo públicamente una afirmación realizada por él mismo. La situación se produjo en un contexto de cambios dentro del esquema de comunicación del Gobierno de Javier Milei, luego de que Manuel Adorni confirmara que Diego “Oría” pasó a ocupar un lugar central en la conducción del área que anteriormente estaba bajo la órbita de Santiago Caputo.
El movimiento representa un cambio importante dentro del dispositivo comunicacional presidencial. Santiago Caputo había sido durante buena parte de la gestión uno de los principales responsables de la estrategia política y comunicacional que acompañó al Presidente. Su influencia excedía incluso las funciones formales que tenía dentro del Gobierno y se había convertido en una de las figuras más importantes del círculo de confianza de Milei. Sin embargo, los últimos movimientos internos muestran que ese esquema comenzó a modificarse y que el sector más cercano a Karina Milei busca asumir un mayor control sobre la comunicación oficial.
La llegada de Oría se produce, según la reconstrucción difundida por La Política Online, con la misión de reorganizar el funcionamiento del área y mejorar la imagen presidencial. El cineasta quedó al frente de un equipo que tendría alrededor de 70 personas dedicadas a la producción de contenidos y a la estrategia comunicacional. El objetivo es recuperar capacidad de instalación política y mejorar la manera en que el Gobierno transmite sus mensajes en redes sociales, medios tradicionales y plataformas digitales.
El dato político más relevante es que el cambio no parece limitarse a una cuestión administrativa. La comunicación se convirtió desde el comienzo del gobierno libertario en uno de los principales campos de disputa interna. Santiago Caputo había construido una estructura propia alrededor de la estrategia digital y de los denominados “tuiteros” y militantes de redes que acompañaron el ascenso de Milei. Ahora, el desplazamiento de ese esquema y la aparición de una conducción vinculada con el sector de Karina Milei reflejan una modificación en los equilibrios de poder dentro del oficialismo.
En ese escenario aparece el episodio protagonizado por Ravier, cuya particularidad radica justamente en la contradicción pública. El título de la información publicada por La Política Online —“Dura desmentida de Ravier a Ravier”— resume una situación en la que una afirmación terminó siendo cuestionada por el propio dirigente. Más allá de la anécdota, el episodio funciona como una muestra de la confusión que existe alrededor de los nuevos roles y responsabilidades dentro del dispositivo comunicacional del Gobierno.
La modificación del esquema de comunicación también debe leerse en relación con las dificultades que enfrenta Milei para sostener su imagen pública. En los últimos días, distintos episodios comenzaron a generar preocupación dentro del oficialismo, al mismo tiempo que el Gobierno intenta recuperar iniciativa política. La incorporación de un equipo más grande y una nueva conducción comunicacional apunta precisamente a ordenar el mensaje presidencial y evitar contradicciones entre funcionarios, voceros y operadores políticos.
La situación se vuelve todavía más significativa porque ocurre mientras el Gobierno atraviesa otras discusiones internas. La ausencia de Santiago Caputo en la última reunión de gabinete fue interpretada como otro indicio de la pérdida de centralidad que experimenta dentro del esquema oficial. Al mismo tiempo, distintos funcionarios y sectores vinculados con Karina Milei parecen ganar protagonismo en la toma de decisiones.
El cambio también tiene una dimensión electoral. La Libertad Avanza necesita consolidar su estructura política y comunicacional de cara a los próximos desafíos electorales, y para eso requiere una estrategia que permita convertir las decisiones del Gobierno en mensajes capaces de llegar a distintos sectores de la sociedad. La comunicación digital, que fue una de las principales fortalezas del fenómeno Milei durante su ascenso, enfrenta ahora el desafío de mantener esa capacidad de movilización mientras el oficialismo administra el desgaste propio de la gestión.
El episodio de Ravier, por lo tanto, puede parecer una simple contradicción comunicacional, pero se produce en un momento en que cada movimiento dentro del Gobierno tiene una lectura política. La salida de Santiago Caputo de la conducción de la comunicación, la llegada de Oría y el avance del sector de Karina Milei modifican el mapa interno del oficialismo. Mientras Milei intenta sostener el control político de su administración, las distintas facciones de La Libertad Avanza disputan espacios de influencia. Y en ese escenario, incluso una desmentida pública puede convertirse en una señal de las tensiones que atraviesan al poder libertario.
Fuente: La Política Online



