El dólar cable superó los 1.600 pesos y cayó fuerte el ritmo de compras del central

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El dólar contado con liquidación volvió a superar los $1.600 y marcó una nueva señal de tensión en el mercado cambiario. En paralelo, el Banco Central redujo significativamente el ritmo de acumulación de reservas y apenas incorporó unos US$9 millones durante la jornada. El riesgo país también avanzó hasta los 514 puntos, en un escenario que vuelve a poner bajo presión la estrategia cambiaria del Gobierno.

El mercado cambiario volvió a atravesar una jornada de tensión y el dólar utilizado por las empresas para girar fondos al exterior, conocido como dólar contado con liquidación o dólar cable, superó nuevamente la barrera de los $1.600. El movimiento se produjo en un contexto de mayor presión sobre las cotizaciones financieras y de menor capacidad del Banco Central para sostener un ritmo elevado de compras de divisas. Según informó La Política Online, la autoridad monetaria apenas consiguió sumar alrededor de US$9 millones a sus reservas durante la jornada, una cifra significativamente inferior a la de sesiones anteriores.

El salto del dólar cable constituye una señal particularmente relevante porque se trata de una cotización utilizada por empresas e inversores para obtener dólares mediante operaciones financieras y transferir fondos al exterior. Cuando este mercado comienza a registrar mayores niveles de demanda, suele convertirse en un indicador de las expectativas de los agentes económicos respecto del futuro del tipo de cambio. La superación de los $1.600 vuelve a instalar así la discusión sobre la sostenibilidad del esquema cambiario implementado por el Gobierno de Javier Milei y sobre la presión que existe detrás de las distintas cotizaciones del dólar.

La jornada también estuvo marcada por el comportamiento del Banco Central. La autoridad monetaria consiguió comprar solamente US$9 millones, mostrando una fuerte desaceleración respecto del ritmo de acumulación que había conseguido sostener en otros momentos. La posibilidad de comprar dólares en el mercado depende, entre otros factores, del nivel de oferta de divisas y de la intervención que realice el organismo. Cuando el Central compra menos, también se reduce la velocidad con la que puede recomponer sus reservas internacionales, uno de los principales objetivos que el Gobierno viene planteando dentro de su programa económico.

La menor acumulación de reservas adquiere especial importancia porque el fortalecimiento del balance del Banco Central constituye uno de los pilares de la estrategia económica oficial. El Gobierno busca mostrar que la salida del déficit fiscal y la disciplina monetaria permiten construir condiciones para estabilizar la economía y reducir la presión cambiaria. Sin embargo, una eventual combinación de dólar financiero en ascenso y menor capacidad de compra del Central puede generar dudas entre inversores y operadores sobre la velocidad con la que la Argentina consigue acumular los dólares necesarios para fortalecer su posición externa.

El escenario cambiario tuvo además su correlato en los mercados financieros. El riesgo país subió hasta los 514 puntos, otro indicador que refleja un incremento de la percepción de riesgo sobre los activos argentinos. Aunque este indicador puede moverse por múltiples factores externos e internos, su comportamiento es seguido de cerca por inversores porque influye directamente sobre el costo de financiamiento del Estado y de las empresas argentinas. Una suba del riesgo país puede dificultar el acceso al crédito internacional y encarecer las condiciones necesarias para refinanciar obligaciones o conseguir nuevo financiamiento.

La combinación de ambos movimientos —dólar financiero por encima de los $1.600 y riesgo país en ascenso— representa una señal incómoda para el Gobierno. La administración de Milei sostiene que la estabilidad cambiaria debe surgir de una política monetaria restrictiva y de la eliminación del déficit fiscal, pero el mercado continúa observando con atención la evolución de las reservas, las necesidades de financiamiento y la capacidad de la economía para generar dólares genuinos. En ese marco, cualquier incremento sostenido de las cotizaciones financieras puede transformarse en una fuente adicional de expectativas de devaluación.

El dólar cable también tiene importancia porque puede funcionar como referencia para las decisiones de grandes empresas y operadores financieros. Una cotización elevada puede reflejar una mayor demanda de cobertura frente al peso y una búsqueda de activos dolarizados. Si esa tendencia se mantiene, puede trasladarse a otras variables financieras y aumentar la incertidumbre sobre el rumbo del mercado cambiario. Para el Gobierno, evitar que esa presión se transforme en una dinámica de expectativas negativas será uno de los principales desafíos en las próximas jornadas.

El problema se vuelve todavía más relevante porque la política económica libertaria construyó buena parte de su discurso sobre la idea de que la estabilidad monetaria y cambiaria sería una consecuencia directa del equilibrio fiscal. En ese sentido, la evolución del dólar financiero constituye una prueba concreta para ese esquema. Si bien una jornada de tensión no alcanza para establecer una tendencia definitiva, la superación de los $1.600 obliga a seguir con atención qué ocurre con la demanda de dólares, las reservas y las tasas de interés durante los próximos días.

El dato de las compras del Banco Central agrega otro elemento a esa discusión. La acumulación de reservas es fundamental para fortalecer la capacidad de intervención de la autoridad monetaria y para enfrentar eventuales períodos de mayor demanda de divisas. Si el ritmo de compras se mantiene reducido mientras aumentan las cotizaciones financieras, el mercado puede comenzar a interpretar que existe menos margen para absorber las presiones cambiarias. Por el contrario, una recuperación de las compras permitiría al Gobierno mostrar que la oferta de dólares continúa siendo suficiente para sostener su estrategia.

La jornada dejó, en definitiva, varias señales que el equipo económico deberá seguir de cerca. El dólar cable superó los $1.600, el Banco Central apenas incorporó US$9 millones y el riesgo país avanzó hasta los 514 puntos. Ninguno de estos datos, tomado de manera aislada, permite anticipar un cambio inmediato en el rumbo económico, pero la combinación vuelve a colocar al mercado cambiario en el centro de la escena. Para el Gobierno de Milei, el desafío será demostrar que la presión sobre el dólar financiero es transitoria y que la acumulación de reservas puede recuperar velocidad sin alterar el esquema de estabilidad que constituye uno de los principales pilares de su programa económico.

Fuente: La Política Online

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