La cooperativista e integrante de La Garganta Poderosa, Gladys Beatriz Silvera, visitó Estamos Mal Pero Vamos Bien para presentar Pipí Cucú, una tienda virtual que reúne distintos espacios cooperativos de Córdoba y busca generar nuevas posibilidades de comercialización y trabajo digno.
“A veces se nos encasilla como que solamente podemos hacer una olla de comida”, planteó Gladys Beatriz Silvera al explicar uno de los principales objetivos de Pipí Cucú, una tienda virtual que reúne productos y emprendimientos desarrollados por diferentes espacios cooperativos vinculados a La Garganta Poderosa en Córdoba.
Durante su participación en Estamos Mal Pero Vamos Bien, Silvera explicó que los distintos emprendimientos fueron surgiendo a partir de necesidades concretas de las propias trabajadoras y trabajadores: generar ingresos, acceder a un trabajo digno y encontrar nuevas formas de comercializar aquello que producen.
La cooperativista remarcó que la organización sostiene desde hace años actividades como las ollas de comida, pero que esa tarea no representa todo el trabajo que realizan. “También hacemos cosas bonitas”, afirmó, al referirse a los productos y proyectos que desarrollan las cooperativas.
En ese sentido, Pipí Cucú funciona como una nueva herramienta para mostrar ese trabajo, pero también como una posibilidad concreta de comercialización. La creación de la tienda virtual demandó varios meses de trabajo y esfuerzo por parte de quienes participan del proyecto.
“Para nosotros es un logro enorme haber podido llegar a lograr esto, esta tienda nube, esta tienda virtual, para poder mostrar las cosas bonitas que hacemos”, expresó Silvera.
Una herramienta para generar trabajo digno
Más allá de la posibilidad de exhibir productos, Silvera destacó que detrás del proyecto existe una necesidad económica concreta. Para las cooperativas, la comercialización es fundamental porque constituye una fuente de ingresos para quienes participan de ellas.
“Las cooperativas son el medio que nosotros hemos encontrado para poder tener un trabajo digno”, sostuvo.
La construcción de esta herramienta tampoco fue sencilla. Según explicó, muchas veces quienes integran las cooperativas deben afrontar mayores dificultades para acceder a conocimientos, recursos y espacios de comercialización.
“A nosotros nos cuesta todo el doble y a veces el triple”, señaló Silvera, quien remarcó que no siempre cuentan con los recursos ni con los conocimientos necesarios para desarrollar este tipo de proyectos.
Por ese motivo, la puesta en marcha de Pipí Cucú representa también un proceso de aprendizaje y organización colectiva. La tienda permite ampliar las posibilidades de llegar a consumidores que quizás no tienen acceso directo a los espacios donde se desarrollan estos emprendimientos.
Más allá de la olla
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue justamente la necesidad de romper con los estereotipos que reducen el trabajo comunitario a la asistencia alimentaria.
“Nosotras hacemos la olla hace años, la sostenemos, pero también hacemos cosas bonitas”, explicó Silvera, reivindicando la capacidad productiva y creativa de las cooperativas.
En ese sentido, Pipí Cucú busca convertirse en una vidriera para esas producciones y, al mismo tiempo, en una herramienta que permita sostener económicamente a quienes las realizan.
“No solamente nos quedamos en lo bonito. También entendemos que las cooperativas son el medio que nosotros hemos encontrado para poder tener un trabajo digno”, sostuvo.
La iniciativa representa así una nueva apuesta por el trabajo cooperativo y la economía social, poniendo el foco en la producción, la comercialización y la generación de ingresos para quienes forman parte de estos espacios.
La entrevista completa a Gladys Beatriz Silvera puede verse en Estamos Mal Pero Vamos Bien, el programa de Multimedio Mordisquito, que se emite todos los viernes de 12:00 a 13:30 hs.
Fuente: Entrevista a Gladys Beatriz Silvera en Estamos Mal Pero Vamos Bien – Multimedio Mordisquito.



