El presidente Javier Milei volvió a cuestionar la interrupción voluntaria del embarazo durante su exposición en el Council of the Americas. El mandatario vinculó la caída de la natalidad con la situación económica y previsional del país, lanzó duras críticas contra el movimiento que impulsó la legalización del aborto y ratificó su defensa de los valores que define como judeocristianos.
El presidente Javier Milei volvió a colocar el debate sobre el aborto en el centro de su discurso político durante su participación en el Council of the Americas, realizado el 20 de agosto en Buenos Aires. En una exposición centrada principalmente en la economía, el ajuste y las reformas impulsadas por su administración, el mandatario dedicó un tramo de su intervención a cuestionar la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y vinculó la caída de la natalidad con problemas que, según su visión, afectan el crecimiento económico y la sustentabilidad futura del sistema previsional.
Milei sostuvo que la Argentina atraviesa dificultades demográficas y planteó que el nivel de natalidad no alcanza para garantizar el recambio poblacional. En ese contexto, atribuyó parte de esa situación a la legalización del aborto y cuestionó duramente al movimiento identificado con el pañuelo verde. El Presidente utilizó expresiones que generaron una nueva polémica al referirse a la interrupción voluntaria del embarazo como una práctica vinculada, según sus palabras, a una “pasión por asesinar niños en el vientre de la madre”.
El mandatario también afirmó que las consecuencias de la caída de la natalidad se trasladarían al funcionamiento de la economía y, particularmente, al sistema previsional. Desde su perspectiva, una menor cantidad de nacimientos implica que en el futuro habrá menos trabajadores en condiciones de sostener el sistema de jubilaciones. De esa manera, Milei volvió a integrar su postura contraria al aborto dentro de una argumentación que combina cuestiones demográficas, económicas y previsionales.
Las declaraciones se produjeron pocos días después de que el Gobierno argentino avanzara en su adhesión al denominado Consenso de Ginebra, un documento internacional impulsado originalmente por sectores conservadores que sostiene que no existe un derecho internacional al aborto y que la regulación de esta práctica corresponde a cada Estado. Organizaciones feministas y defensoras de los derechos sexuales y reproductivos cuestionaron esa decisión, aunque la adhesión del Ejecutivo no modifica por sí misma la vigencia de la Ley 27.610, que garantiza en Argentina el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación.
El discurso sobre el aborto formó parte de una intervención más amplia en la que Milei defendió nuevamente el rumbo de su Gobierno y el programa de desregulación encabezado por Federico Sturzenegger. El Presidente lanzó fuertes insultos contra quienes cuestionan las reformas impulsadas desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado y sostuvo que las críticas responden a intereses económicos afectados por la eliminación de regulaciones. La defensa de Sturzenegger se produjo luego de semanas de tensiones políticas por distintas iniciativas legislativas y administrativas impulsadas desde esa área.
Durante el cierre de su exposición, Milei volvió además sobre uno de los ejes ideológicos que suele atravesar sus discursos públicos. El Presidente reivindicó los valores judeocristianos y planteó una oposición entre lo que considera una sociedad guiada por principios morales y otra que, según su definición, avanzaría hacia la degradación de esos valores. La referencia incluyó una mención bíblica a Sodoma y se inscribió en la mirada cultural que el mandatario sostiene desde su llegada a la Casa Rosada.
Las palabras del Presidente reabrieron así un debate que parecía haber quedado fuera de las prioridades legislativas inmediatas, pero que continúa ocupando un lugar importante dentro de la identidad política y discursiva de La Libertad Avanza. Milei ha expresado en reiteradas oportunidades su posición contraria al aborto, mientras que la Ley 27.610 continúa vigente. En paralelo, organizaciones feministas cuestionan las decisiones y posicionamientos internacionales del Gobierno por considerar que representan un retroceso en materia de derechos sexuales y reproductivos.
La intervención en el Council of the Americas dejó, de este modo, una nueva definición política del Presidente sobre uno de los temas más sensibles de la agenda social argentina. Al vincular el aborto con la baja natalidad, el crecimiento económico y el sistema previsional, Milei volvió a expresar su rechazo a la legislación vigente y reforzó su alineamiento con posiciones conservadoras en materia de derechos reproductivos. La polémica se suma a un escenario político en el que el Gobierno continúa defendiendo su programa económico y de reformas, mientras profundiza también una batalla cultural sobre los valores que busca instalar como parte de su proyecto político.
Fuente: Política Argentina



