El economista chileno José Luis Daza, actual viceministro de Economía del gobierno de Javier Milei, volvió a quedar en el centro de la polémica por declaraciones en las que reivindicó aspectos del modelo económico aplicado durante la dictadura de Augusto Pinochet y defendió el programa de ajuste libertario. Sus palabras reabrieron el debate sobre las referencias ideológicas del Gobierno argentino y el vínculo entre las reformas económicas de la administración Milei y la experiencia chilena.
La intervención de Daza se produjo durante la conferencia del Council of the Americas, realizada el 20 de agosto en Buenos Aires, donde reemplazó al ministro de Economía, Luis Caputo, quien no asistió por un cuadro de salud. Ante empresarios y representantes del sector financiero, el viceministro realizó una fuerte defensa del programa económico del Gobierno y sostuvo que el triunfo de Milei representó un cambio profundo en la orientación política y económica del país.
Uno de los principales ejes de su discurso fue la reivindicación de la denominada motosierra, símbolo utilizado por Milei durante la campaña presidencial y convertido luego en una representación del ajuste sobre el gasto y la estructura del Estado. Daza afirmó que la Argentina cambió cuando eligió a un presidente identificado con la promesa de reducir el tamaño estatal y sostuvo que, a su entender, ese cambio ya fue aceptado por la sociedad y tendría un carácter permanente.
Durante su exposición, el funcionario también trazó una comparación con Chile y destacó aspectos del proceso económico desarrollado durante la dictadura de Augusto Pinochet. Según la reconstrucción publicada por Política Argentina, Daza recordó el respaldo que sectores empresariales y financieros brindaron a Chile durante la década de 1980 y puso el acento en el respeto a los contratos como uno de los elementos que, según su interpretación, contribuyeron al desarrollo posterior de determinados mercados del país trasandino. La referencia volvió a colocar en el centro de la discusión política la valoración del funcionario sobre una experiencia económica desarrollada bajo un régimen dictatorial.
La exposición de Daza también estuvo atravesada por una defensa del equilibrio fiscal y de la estrategia aplicada por la administración libertaria desde diciembre de 2023. El viceministro sostuvo que el Gobierno logró realizar un ajuste que consideró necesario sin recurrir a una reestructuración de la deuda doméstica y afirmó que el programa permitió sentar las bases de lo que definió como una nueva etapa para la economía argentina. Desde el Gobierno nacional destacaron, además, la importancia de consolidar el equilibrio de las cuentas públicas como uno de los pilares centrales de su programa.
En relación con la inflación, Daza aseguró que el proceso de desinflación continuará y que, desde su punto de vista, se encuentra sostenido sobre bases firmes. También mencionó la posibilidad de avanzar en modificaciones a la Carta Orgánica del Banco Central y destacó las mejoras en la percepción de riesgo y en las calificaciones crediticias como parte de los resultados que el Gobierno atribuye a su programa económico. Estas afirmaciones forman parte de una defensa general del rumbo oficial, que busca presentar el ajuste fiscal y la reducción del tamaño del Estado como condiciones necesarias para una futura etapa de crecimiento.
El discurso incluyó además una mirada optimista sobre los sectores que podrían motorizar la economía argentina en los próximos años. Daza puso el foco en la energía, la minería y el agro, actividades que, según su planteo, tienen capacidad para atraer inversiones y generar un efecto expansivo sobre el resto de la economía. El funcionario sostuvo que el potencial de esos sectores podría producir una transformación productiva de gran escala, aunque reconoció que buena parte de la sociedad todavía no percibe los efectos de ese proceso.
Las declaraciones del viceministro se produjeron, además, en un contexto en el que el Gobierno nacional volvió a ratificar públicamente la continuidad de su política de ajuste. Días antes, desde la Casa Rosada se había defendido la permanencia de la motosierra como uno de los símbolos centrales de la gestión y se había planteado que el objetivo sigue siendo reducir el tamaño del Estado. De esta manera, las palabras de Daza se inscriben en una estrategia oficial más amplia destinada a consolidar políticamente el programa de reformas y a presentar el ajuste no como una medida transitoria, sino como un cambio estructural.
La reivindicación de aspectos de la experiencia económica chilena durante la dictadura de Pinochet y la defensa cerrada de la motosierra de Milei volvieron así a generar polémica en torno al discurso del Gobierno y sus principales referencias ideológicas. Mientras Daza presentó el modelo de reducción del Estado y respeto de los contratos como una condición para el crecimiento y la estabilidad, sus declaraciones reavivaron las críticas por establecer valoraciones positivas sobre políticas económicas aplicadas durante una dictadura. La exposición dejó, además, una nueva definición del rumbo oficial: para el equipo económico, el ajuste fiscal y la transformación del Estado constituyen el núcleo de un cambio que el Gobierno pretende sostener en los próximos años.
Fuente: Política Argentina



