La difusión de conversaciones entre Candela Arizaga y el abogado Diego Storto sumó un nuevo capítulo al caso que involucra al dirigente sindical Facundo Moyano. Los mensajes también vuelven a poner en discusión cómo se conformó inicialmente la representación legal de la joven tras el episodio ocurrido en Belgrano.
La investigación y la polémica alrededor del episodio que involucró a Facundo Moyano y a su pareja, Candela Arizaga, sumaron un nuevo capítulo con la difusión de chats privados entre la joven y el abogado Diego Storto, quien intervino inicialmente tras lo ocurrido pero luego no la representó en su declaración ante la Justicia. Las conversaciones fueron exhibidas en televisión y posteriormente reproducidas por distintos medios, en medio de un caso que continúa generando repercusiones judiciales y mediáticas.
Uno de los mensajes difundidos muestra al abogado preocupado por las versiones que pudieran circular sobre su participación en el caso. Según las conversaciones publicadas, Storto le pidió a Arizaga que reconociera que la había asistido y aclarara que no había recibido ningún tipo de beneficio por intervenir. La joven respondió que no tenía intención de perjudicarlo y que, en caso de que surgiera alguna versión en ese sentido, se encargaría de aclararla. Los mensajes se produjeron antes de que la influencer decidiera presentarse ante la Justicia acompañada por otro representante legal.
La filtración también incluyó un intercambio entre el padre de Candela Arizaga y el propio Storto. De acuerdo con la información difundida, el mensaje fue enviado horas después del episodio ocurrido en el barrio porteño de Belgrano y constituye un elemento relevante en la discusión sobre cómo comenzó la participación del abogado. Ese contacto respalda la versión de que la familia de la joven fue quien buscó inicialmente comunicarse con el letrado, frente a otras interpretaciones que habían circulado públicamente sobre su intervención.
Días después de esos contactos, Arizaga cambió de abogado. La joven se presentó ante la Unidad de Flagrancia Norte junto al letrado Roberto Herrera para prestar declaración ante la fiscal subrogante Florencia Nocerez, quien interviene en una fiscalía especializada en violencia de género. Al salir, Arizaga sostuvo públicamente que atravesó una crisis personal y negó haber sido víctima de una agresión por parte de Moyano.
En sus declaraciones ante la prensa, Candela Arizaga aseguró que el episodio no tuvo como origen una situación de violencia de género y sostuvo que su pareja no le había hecho daño. También explicó que, cuando ocurrió el hecho, no tenía formalmente un abogado y destacó la ayuda que Storto le había brindado en las primeras horas. Posteriormente, indicó que, una vez que pudo tomar conocimiento de la situación, decidió buscar otra representación legal para presentarse ante la fiscalía.
Otro de los puntos que generó repercusión fue el pedido de la joven para que se levantara la restricción de acercamiento que pesa sobre Facundo Moyano. La medida había sido dispuesta en el marco de la investigación iniciada tras el episodio ocurrido en Belgrano. Arizaga manifestó que deseaba volver a ver a Moyano y rechazó públicamente que el conflicto entre ambos hubiera derivado de una situación de violencia ejercida por el dirigente sindical.
Sin embargo, el expediente continuó sumando elementos y evaluaciones que forman parte de la investigación judicial. Un informe del Equipo de Intervención Domiciliaria del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, difundido por otros medios, señaló la existencia de una posible “asimetría de poder” dentro del vínculo, mientras que también se registraron diferencias entre las manifestaciones iniciales de la joven y declaraciones posteriores sobre lo ocurrido. Estos elementos forman parte del expediente y deberán ser analizados dentro del proceso correspondiente.
La aparición de los chats agrega así una nueva dimensión a un caso que pasó rápidamente del episodio policial ocurrido en Belgrano a una compleja discusión pública y judicial. Mientras Candela Arizaga sostiene que Facundo Moyano no ejerció violencia contra ella y busca que se levanten las restricciones dispuestas, la Justicia continúa evaluando las distintas pruebas, testimonios e informes incorporados a la causa. La filtración de las conversaciones con su primer abogado vuelve a poner el foco sobre las horas posteriores al hecho y sobre las diferentes versiones que fueron surgiendo desde entonces.
Fuente: Minuto Uno



