El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, cuestionó con dureza al gobierno de Javier Milei tras la decisión de flexibilizar los controles para el ingreso de bananas provenientes de países donde existen plagas cuarentenarias. El mandatario provincial advirtió sobre el riesgo sanitario para la producción argentina y reclamó que la medida sea revisada de manera urgente.
La polémica se originó luego de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) modificara la normativa que restringía el ingreso de bananas provenientes de países donde se detectaron enfermedades y plagas consideradas de alto riesgo para la producción frutícola. La decisión despertó una inmediata reacción de productores del norte argentino y del gobernador salteño, quien calificó la resolución como un grave error para las economías regionales.
Sáenz sostuvo que la medida pone en peligro miles de puestos de trabajo vinculados a la producción bananera y cuestionó que el Gobierno nacional priorice la apertura comercial por encima de la protección fitosanitaria. El mandatario aseguró que la provincia realizó importantes inversiones para mantener los estándares sanitarios exigidos y consideró que permitir el ingreso de fruta procedente de zonas afectadas por plagas representa un retroceso para todo el sector productivo.
Entre las principales preocupaciones aparece la posibilidad de que ingresen enfermedades capaces de afectar la producción nacional, con consecuencias económicas de largo plazo para los productores del NOA. Especialistas del sector advierten que algunas plagas presentes en países vecinos pueden generar pérdidas millonarias y requieren estrictos controles para evitar su propagación dentro del territorio argentino.
Las críticas resultan especialmente significativas debido a que Gustavo Sáenz ha mantenido en distintos momentos una relación de cooperación con la administración de Javier Milei. Sin embargo, el gobernador dejó en claro que defenderá los intereses de las economías regionales cuando considere que una decisión nacional perjudica a los productores salteños, marcando uno de los cruces más fuertes entre ambos desde el inicio de la gestión libertaria.
El conflicto también abrió un nuevo debate sobre el equilibrio entre la desregulación económica impulsada por el Gobierno y la necesidad de preservar los controles sanitarios para proteger la producción agropecuaria. Mientras la administración nacional sostiene una política de apertura y reducción de restricciones comerciales, distintos sectores productivos reclaman que ciertas flexibilizaciones pueden generar consecuencias difíciles de revertir para las economías locales.
Productores bananeros del norte del país acompañaron el planteo del gobernador y pidieron que la resolución sea suspendida hasta contar con mayores garantías sanitarias. Argumentan que una eventual propagación de plagas no solo afectaría la producción de bananas, sino también otras actividades agrícolas que dependen de estrictos protocolos fitosanitarios para mantener su competitividad en el mercado interno y externo.
La controversia suma un nuevo capítulo a la compleja relación entre la Casa Rosada y los gobernadores, quienes en los últimos meses vienen reclamando mayor participación en decisiones que impactan directamente sobre las economías provinciales. En este caso, la defensa de la producción bananera se convirtió en el eje de un enfrentamiento político que podría escalar si el Gobierno nacional mantiene vigente la flexibilización cuestionada por Salta y otros actores del sector agropecuario.
Fuente: La Política Online



