El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro durante abril, con una caída del empleo registrado por cuenta propia por segundo mes consecutivo. Especialistas advierten que el monotributo, que históricamente funcionó como una alternativa para quienes perdían un empleo formal, comienza a perder capacidad de absorber trabajadores desplazados, mientras crece la preocupación por el desempleo.
El empleo por cuenta propia registrado volvió a retroceder en abril y encendió una nueva señal de alarma sobre la evolución del mercado laboral argentino. Según el análisis publicado por Página/12, el monotributo dejó de funcionar como el principal refugio para quienes pierden un trabajo formal, una característica que había mantenido durante distintas crisis económicas. La caída se produjo por segundo mes consecutivo y refleja un cambio en la dinámica del empleo, en un contexto de menor actividad económica y reducción de oportunidades laborales.
Durante los últimos años, el régimen de monotributo permitió que miles de trabajadores desplazados del empleo asalariado encontraran una salida mediante actividades independientes o de servicios. Sin embargo, los datos más recientes muestran que esa capacidad de absorción comenzó a debilitarse. De acuerdo con el informe, la disminución del empleo registrado por cuenta propia coincide con una desaceleración de sectores que tradicionalmente ofrecían alternativas laborales, como el reparto mediante plataformas digitales y otros trabajos independientes.
Especialistas en mercado laboral sostienen que este fenómeno representa una modificación importante respecto de crisis anteriores. Habitualmente, cuando caía el empleo formal aumentaba el número de trabajadores independientes, aunque en condiciones de mayor precariedad. Ahora, en cambio, esa transición aparece limitada, lo que incrementa el riesgo de que una mayor cantidad de personas pase directamente a la desocupación.
La pérdida de dinamismo del cuentapropismo también impacta sobre los ingresos familiares. Muchos trabajadores que antes encontraban una actividad alternativa mediante el monotributo hoy enfrentan menores oportunidades de generar ingresos, lo que agrava la situación económica de numerosos hogares. El escenario se produce en un contexto de caída del consumo y de desaceleración en distintos sectores productivos, factores que reducen la demanda de servicios y afectan especialmente a los trabajadores independientes.
El informe advierte además que las plataformas digitales, que durante los últimos años actuaron como un espacio de contención laboral para quienes perdían un empleo registrado, también comenzaron a mostrar límites en su capacidad de incorporar nuevos trabajadores. La mayor competencia por una cantidad estable o incluso menor de tareas disponibles redujo las posibilidades de que estas actividades continúen funcionando como una salida inmediata frente a la pérdida del empleo asalariado.
La evolución de estos indicadores coincide con otros datos oficiales que reflejan un deterioro gradual del mercado laboral. En los últimos meses crecieron las advertencias sobre el aumento del desempleo, la expansión del fenómeno del trabajador pobre y la necesidad de contar con más de una ocupación para alcanzar ingresos suficientes. Al mismo tiempo, persiste un elevado nivel de informalidad entre quienes logran mantenerse ocupados.
Frente a este panorama, economistas consideran que la evolución del empleo será uno de los principales desafíos para la economía argentina durante los próximos meses. La recuperación de la actividad aparece como un factor clave para revertir la tendencia, aunque las proyecciones muestran que la mejora del mercado laboral suele producirse con mayor lentitud que otros indicadores económicos, especialmente después de períodos de fuerte ajuste.
La caída del empleo registrado por cuenta propia marca así un cambio de tendencia respecto de otros momentos de crisis. Si el monotributo deja de funcionar como refugio para quienes pierden un trabajo formal, el mercado laboral podría enfrentar un escenario de mayor desocupación abierta, con consecuencias directas sobre los ingresos de las familias y el nivel de actividad económica. Los próximos datos oficiales serán determinantes para establecer si se trata de un fenómeno transitorio o del inicio de una nueva etapa de deterioro en el empleo argentino.
Fuente: Página12



