La empresa fabricante de termotanques, estufas y ventiladores Faraón Hogar, con más de 30 años de trayectoria, no pudo sostenerse ante el derrumbe del consumo interno que golpea al sector de bienes durables. La firma, que ya había reducido su estructura al mínimo, acumula un pasivo que duplica su capital y busca renegociar sus deudas bajo supervisión judicial.
Faraón Hogar, una pyme con más de tres décadas de trayectoria en la fabricación de termotanques, estufas, ventiladores, secarropas y muebles metálicos, quedó formalmente en concurso preventivo luego de que el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 6 dispusiera la apertura del proceso. La compañía acumula pérdidas por $149,5 millones y sus pasivos superan los $444 millones, mientras que el patrimonio neto ya es negativo en más de $65 millones.
La empresa, cuyo principal mercado son los comercios que abastecen a consumidores de ingresos medios y bajos, uno de los segmentos más golpeados por la pérdida del poder adquisitivo, atribuyó su crisis a una combinación de factores: derrumbe del consumo, aumento de costos operativos, apertura de importaciones y dificultades para acceder al crédito. Según el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme acumulan una caída del 3,1% en los primeros cinco meses de 2026, y los rubros vinculados a bienes durables como bazar, decoración y muebles lideraron los retrocesos con una baja del 8,9% en mayo.
La historia de Faraón Hogar comenzó en 1995, cuando Rubén Loccisano empezó a fabricar lavarropas con recursos propios y el emprendimiento creció hasta convertirse en una empresa con alcance nacional. En 2010 adoptó la figura de sociedad de responsabilidad limitada para acceder al financiamiento bancario, montó una planta industrial de 1.000 metros cuadrados en San Martín y desarrolló una red comercial que abastecía a mayoristas desde Tierra del Fuego hasta Jujuy. Sin embargo, ante el desplome de las ventas, la compañía dejó la planta y trasladó la producción a un taller alquilado de 350 metros cuadrados, recortó su estructura hasta quedar con apenas siete empleados y vendió activos como un camión, un automóvil e incluso una matriz de producción, además de recurrir a ahorros personales y préstamos de familiares para afrontar salarios.
El deterioro operativo se reflejó en los números: durante 2025 las ventas retrocedieron de $599,4 millones a $392,3 millones, una caída cercana al 35% respecto del ejercicio anterior. La combinación de menores ingresos y mayores costos hizo que la empresa pasara de obtener una utilidad cercana a $40 millones en 2024 a cerrar el último ejercicio con una pérdida de $149,5 millones. La deuda quedó distribuida entre bancos como Nación, Provincia, Galicia y Credicoop, organismos fiscales y proveedores estratégicos como Drean, WEG y Cortestamp, entre otros.
El caso de Faraón Hogar no es un hecho aislado. Según Industriales Pymes Argentinos (IPA), los concursos preventivos crecieron un 131,71% entre 2023 y 2025, de 82 a 190 procesos solo en la Ciudad de Buenos Aires, y en el primer trimestre de 2026 ya se abrieron 92, una cifra que supera los registros anuales de la pandemia . Además, entre noviembre de 2023 y principios de 2026 cerraron 24.437 empresas, con un impacto de 327.813 trabajadores que perdieron cobertura del sistema de riesgos del trabajo. Pese a los esfuerzos de los socios, la cesación de pagos fue inevitable. La firma asegura que mantiene su cartera de clientes mayoristas, el servicio técnico y parte de su capacidad productiva, y su objetivo ahora es utilizar el concurso para renegociar sus deudas y preservar la continuidad, con un desembarco previsto en el comercio electrónico que hasta ahora evitaba para no competir con sus propios distribuidores.
Fuente: Info Gremiales



