La fábrica estatal de aviones FAdeA atraviesa una profunda crisis por salarios en cuotas, contratos frenados y deudas

FAdeA
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La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), una de las principales empresas estratégicas del sector aeronáutico nacional, atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia. El pago parcial de salarios, la paralización de contratos clave, una millonaria deuda con proveedores y la caída de la actividad productiva generan incertidumbre entre los trabajadores y ponen en riesgo el futuro de la empresa.

a situación de la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FAdeA), con sede en la ciudad de Córdoba, se agravó durante las últimas semanas y encendió las alarmas tanto entre sus trabajadores como en el sector industrial. La empresa estatal enfrenta problemas financieros, una marcada reducción de la actividad y un escenario de incertidumbre que compromete su capacidad operativa y el desarrollo de nuevos proyectos estratégicos.

Uno de los hechos que profundizó el conflicto fue el pago parcial de los salarios correspondientes al mes de junio. Los trabajadores percibieron únicamente el 60% de sus haberes, mientras que el 40% restante quedó pendiente sin una fecha oficial de cancelación. Desde el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA) calificaron la situación como inadmisible y recordaron que el salario tiene carácter alimentario, por lo que anticiparon presentaciones ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba.

A la demora salarial se suma un fuerte deterioro en la actividad industrial. De acuerdo con los datos difundidos por representantes gremiales, la planta funciona actualmente con apenas el 30% de su capacidad productiva, mientras el resto de la estructura permanece prácticamente inactiva por la falta de contratos y de nuevos programas de fabricación o modernización de aeronaves.

La crisis también alcanza a la cadena de proveedores. Empresas vinculadas al sector metalúrgico cordobés denuncian que FAdeA mantiene una deuda cercana a los 20 millones de dólares, con compromisos impagos que, en algunos casos, se arrastran desde hace casi dos años. Esta situación repercute no solo en la fábrica estatal, sino también en numerosas pequeñas y medianas empresas que dependen de esos contratos para sostener su actividad.

Otro de los puntos que preocupa es la falta de definición sobre contratos considerados estratégicos para la continuidad de la empresa. Entre ellos figura el proyecto de modernización de los aviones IA-63 Pampa III para la Fuerza Aérea Argentina, una iniciativa valuada en alrededor de 110 millones de dólares que continúa sin avances concretos. Mientras tanto, la producción de FAdeA se sostiene principalmente gracias a un contrato de fabricación de componentes para la empresa brasileña Embraer.

En paralelo, la incertidumbre también pone en riesgo una posible alianza internacional con la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA). El proyecto contempla el desarrollo conjunto de aeronaves de entrenamiento IA-63 Pampa III Block 2 y podría representar negocios por unos 600 millones de dólares. Sin embargo, la falta de previsibilidad financiera y productiva amenaza con frustrar esa oportunidad de expansión internacional.

La empresa también atraviesa cambios en su conducción. Oscar López asumió recientemente la presidencia de FAdeA en reemplazo de Julio Manco, aunque el recambio no logró disminuir la preocupación de los trabajadores. Desde el gremio sostienen que esperaban anuncios vinculados a nuevos contratos y a un plan de reactivación productiva, pero que la principal novedad terminó siendo el pago incompleto de los salarios y la continuidad de la incertidumbre sobre el futuro de la fábrica.

A esta realidad se suma la pérdida de recursos humanos altamente especializados. Según datos difundidos por el sindicato, entre 200 y 250 profesionales dejaron la empresa durante los últimos 33 meses, un proceso que afecta la capacidad técnica de una fábrica con casi un siglo de historia y un rol estratégico para la industria de defensa y el desarrollo aeronáutico argentino. Con alrededor de 650 familias pendientes de la evolución del conflicto, el futuro de FAdeA aparece condicionado por la necesidad de recuperar contratos, normalizar sus finanzas y garantizar la continuidad de una actividad considerada clave para la soberanía tecnológica e industrial del país.

Con ayuda de Motor Económico

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