El diputado nacional Rodrigo de Loredo comenzó a mover sus fichas de cara al próximo calendario electoral y a la disputa interna dentro de la Unión Cívica Radical. En medio de las conversaciones sobre una posible alianza con sectores de La Libertad Avanza, el dirigente cordobés dejó un mensaje contundente: cualquier acuerdo deberá tener al radicalismo encabezando la fórmula.
La definición de De Loredo llega en un momento de fuerte reconfiguración política en Córdoba. El diputado busca consolidar su liderazgo dentro del radicalismo provincial y posicionarse como el principal referente opositor al peronismo cordobés, en un escenario en el que la irrupción de Javier Milei alteró el equilibrio de fuerzas y obligó a la UCR a replantear sus estrategias electorales.
El dirigente entiende que el radicalismo sigue siendo la principal estructura política opositora en la provincia, con una amplia presencia territorial, intendentes, dirigentes y militancia en todo el interior cordobés. Por eso, considera que cualquier entendimiento con los libertarios debe reconocer ese peso político y evitar que la UCR quede subordinada a un espacio que, pese a su crecimiento electoral, todavía carece de un armado territorial consolidado en Córdoba.
La discusión no es menor. Dentro del radicalismo existen sectores que impulsan una alianza con La Libertad Avanza para enfrentar al peronismo en las próximas elecciones, mientras que otros dirigentes advierten sobre los riesgos de un acuerdo con el oficialismo nacional y sostienen que el partido debe preservar su identidad y construir una alternativa propia.
En ese marco, De Loredo busca fortalecer su conducción partidaria y avanzar en el control de la estructura interna de la UCR. El diputado considera que el radicalismo atraviesa un momento decisivo y que las próximas definiciones electorales determinarán el futuro del partido en la provincia y su capacidad para disputar el poder en Córdoba.
La estrategia también tiene una lectura nacional. El crecimiento de La Libertad Avanza generó tensiones en gran parte de la oposición y abrió un debate sobre la necesidad de construir alianzas amplias para enfrentar al oficialismo provincial y, al mismo tiempo, competir en el escenario nacional. Sin embargo, el radicalismo cordobés pretende evitar una integración en condiciones de debilidad y reclama un rol protagónico en cualquier esquema electoral.
Mientras tanto, las negociaciones continúan y el mapa político cordobés se encuentra en pleno movimiento. La definición de candidaturas y alianzas comenzará a acelerarse en los próximos meses y tanto el radicalismo como los libertarios saben que Córdoba volverá a ser uno de los principales escenarios de disputa política del país.
Con su advertencia, De Loredo dejó en claro que está dispuesto a dialogar y construir acuerdos, pero también marcó un límite: si hay una alianza opositora en Córdoba, el radicalismo pretende liderarla y no resignar el protagonismo que históricamente tuvo en la política provincial.



