La conducción de la CGT aprobó un plan de lucha nacional, pero no definió la fecha de las medidas

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La conducción nacional de la Confederación General del Trabajo (CGT) aprobó un nuevo plan de lucha contra las políticas del Gobierno de Javier Milei, aunque postergó la definición del cronograma de medidas de fuerza. La central obrera avanzará con acciones coordinadas junto a las dos CTA y otros sectores sociales, mientras continúa el debate interno sobre la modalidad de las protestas.

La decisión fue adoptada durante la reunión del Consejo Directivo de la CGT, máximo órgano de conducción de la central sindical. Allí, los dirigentes coincidieron en la necesidad de profundizar la confrontación con el Gobierno nacional frente al avance de la reforma laboral, el deterioro de los salarios y el impacto de las políticas económicas sobre el empleo y la producción. Sin embargo, optaron por no fijar una fecha concreta para el inicio de las medidas de fuerza, dejando esa definición para un próximo encuentro.

Según trascendió, uno de los principales consensos alcanzados fue avanzar en un plan de lucha nacional de carácter escalonado, que podría incluir paros sectoriales, movilizaciones y acciones coordinadas con organizaciones sociales y las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA). La intención es sostener el conflicto durante un período prolongado antes que concentrar toda la presión en una única huelga general.

Dentro de la CGT coexistieron distintas posturas respecto de la intensidad de las medidas. Algunos gremios industriales y del transporte impulsaron la convocatoria a un paro general de 36 horas con movilización, mientras que otros dirigentes consideraron más conveniente implementar un esquema de protestas progresivas, conocido informalmente como “paros sectoriales rotativos”, para mantener el nivel de conflictividad sin afectar simultáneamente a todas las actividades económicas.

Entre los principales reclamos sindicales figuran la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, la defensa de las convenciones colectivas de trabajo, el rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno y la preocupación por el crecimiento del desempleo y la precarización laboral. La conducción cegetista también cuestionó las sanciones aplicadas a algunos sindicatos por adherir a medidas de fuerza anteriores y expresó su preocupación por lo que considera un avance sobre la autonomía sindical.

La central obrera ratificó además la decisión de coordinar acciones con la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores, con quienes viene manteniendo reuniones en las últimas semanas para construir una agenda común. El objetivo es ampliar la participación de otros sectores sociales, jubilados, estudiantes y organizaciones de la economía popular en las futuras movilizaciones, fortaleciendo la capacidad de presión sobre el Ejecutivo.

Aunque todavía no existe un cronograma oficial, la conducción de la CGT dejó en claro que las medidas de fuerza se desarrollarán durante el segundo semestre del año y que el contexto político y económico será determinante para definir su alcance. La evolución de las negociaciones salariales, la reglamentación de la reforma laboral y las decisiones del Gobierno en materia de empleo serán algunos de los factores que influirán en la estrategia sindical.

El anuncio se produce en un escenario de creciente tensión entre el movimiento obrero y el Gobierno nacional. Durante los últimos meses, distintos gremios protagonizaron protestas por la pérdida del poder adquisitivo, mientras que el Ejecutivo sostiene que las reformas buscan modernizar el mercado laboral y consolidar el equilibrio fiscal. En ese marco, la CGT considera que es necesario sostener una respuesta coordinada para defender los derechos de los trabajadores y frenar las medidas que, según la central, afectan al conjunto del movimiento obrero.

Con la aprobación del plan de lucha, la CGT dio un paso importante hacia una nueva etapa de confrontación con el Gobierno de Javier Milei, aunque la ausencia de fechas concretas refleja que aún persisten diferencias internas sobre el ritmo y la modalidad de las protestas. La definición del calendario de acciones quedará en manos de la conducción nacional durante las próximas semanas, en función de la evolución del escenario político y de las negociaciones con otros actores sindicales y sociales.

Fuente: La Nueva Mañana

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