Del fútbol a la historia: Mariano Saravia explicó por qué cada rival de Argentina en el Mundial tiene una historia para contar

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Argelia, Austria y Jordania. Tres selecciones que aparecen en el camino de la Selección Argentina, pero que esconden detrás de la pelota algunos de los procesos históricos más importantes del siglo XX.

Durante su paso por “Estamos Mal Pero Vamos Bien”, el periodista y escritor Mariano Saravia propuso una mirada diferente del Mundial 2026: aprovechar el fútbol como una puerta de entrada para conocer la historia, la política y la cultura de los países que participan de la competencia.

Argelia: cuando el fútbol ayudó a luchar por la independencia

Al referirse a Argelia, Saravia recordó que el país sufrió una de las colonizaciones más violentas del imperio francés.

En ese contexto destacó la historia de Rachid Mekhloufi, una de las máximas figuras del fútbol francés de la década del 50, quien decidió abandonar la concentración de su club y renunciar a la selección de Francia para sumarse al Frente de Liberación Nacional argelino.

Junto a otros futbolistas recorrió el mundo disputando partidos amistosos con una selección no reconocida oficialmente, utilizando el deporte para visibilizar internacionalmente la lucha por la independencia de Argelia.

Para Saravia, ese episodio demuestra que el fútbol también puede convertirse en una herramienta política y de construcción de identidad nacional.

Austria: la selección que desapareció por el nazismo

El segundo recorrido histórico estuvo dedicado a Austria.

El periodista recordó que el país fue durante siglos el centro de algunos de los imperios más importantes de Europa, incluida la dinastía de los Habsburgo, cuya influencia llegó también a América a través de la monarquía española.

En materia futbolística, explicó que Austria contaba con una de las selecciones más fuertes del mundo durante la década del 30 y tenía como máxima figura a Matthias Sindelar, conocido como “El Mozart del fútbol”.

Sin embargo, todo cambió en 1938 cuando la Alemania nazi anexó Austria mediante el llamado Anschluss. La selección austríaca desapareció y muchos de sus jugadores fueron obligados a incorporarse al combinado alemán, frustrando la posibilidad de competir en el Mundial de Francia de ese año.

Jordania: un país marcado por la historia palestina

Finalmente, Saravia se detuvo en Jordania, el último rival de la Selección Argentina en la fase de grupos.

Explicó que el actual Estado jordano fue creado bajo administración británica y que, tras la creación del Estado de Israel en 1948, recibió a cientos de miles de refugiados palestinos expulsados de sus tierras.

Hoy, más de la mitad de la población jordana tiene origen palestino, una realidad que también atraviesa al fútbol.

De hecho, varios futbolistas de la selección nacional son descendientes de aquellas familias refugiadas y algunos de los clubes más importantes del país nacieron precisamente dentro de los campamentos de refugiados palestinos.

Un Mundial que también enseña historia

Lejos de limitarse al análisis deportivo, Mariano Saravia propuso utilizar el Mundial como una oportunidad para conocer los procesos históricos que marcaron a cada nación.

Porque detrás de cada camiseta, de cada selección y de cada partido existen pueblos, luchas, migraciones, guerras, procesos de independencia y construcciones culturales que ayudan a comprender mejor el mundo.

En definitiva, el fútbol puede ser mucho más que noventa minutos: también puede convertirse en una herramienta para aprender historia.

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