Jan De Nul se quedó con la Hidrovía en la mayor privatización del gobierno de Milei

La hidrovía
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El Gobierno nacional adjudicó la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay al consorcio integrado por la empresa belga Jan De Nul y la firma argentina Servimagnus, concretando la que ya es considerada la mayor privatización de la gestión de Javier Milei. La concesión tendrá una duración de 25 años e involucra una infraestructura estratégica por la que circula cerca del 80% del comercio exterior argentino. La decisión despertó expectativas por las inversiones anunciadas, pero también fuertes cuestionamientos políticos y denuncias sobre el proceso licitatorio.

La adjudicación fue oficializada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, luego de concluir la licitación pública internacional iniciada por el Ministerio de Economía. El contrato contempla el dragado, mantenimiento, señalización y modernización tecnológica de la Vía Navegable Troncal durante los próximos 25 años, además de la incorporación de nuevas herramientas destinadas a mejorar la seguridad de la navegación y el control sobre el corredor fluvial.

La Hidrovía Paraná-Paraguay constituye una de las infraestructuras más importantes de la economía argentina. Por ese corredor se transporta alrededor del 80% de las exportaciones nacionales, principalmente productos agroindustriales, por lo que cualquier modificación en su administración tiene impacto directo sobre la competitividad del comercio exterior y los costos logísticos del país.

Según informó el Gobierno, el nuevo esquema prevé una reducción inicial del 13,5% en las tarifas de peaje y la ejecución de obras para profundizar el canal navegable, permitiendo que buques de mayor porte completen su carga en puertos argentinos sin necesidad de hacerlo en terminales del exterior. La administración nacional sostiene que estas mejoras permitirán reducir costos logísticos y aumentar la competitividad de las exportaciones.

La empresa adjudicataria, Jan De Nul, posee una extensa trayectoria en obras de dragado e infraestructura marítima y ya participó durante décadas en la operación de la Hidrovía. Fundada en Bélgica en 1849, la compañía se convirtió en uno de los principales actores mundiales en ingeniería marítima, energía offshore, grandes obras civiles y remediación ambiental. En esta oportunidad actuará asociada con la firma argentina Servimagnus.

Sin embargo, la adjudicación no estuvo exenta de polémicas. Durante el proceso licitatorio se presentaron denuncias sobre supuestos pliegos confeccionados a medida y cuestionamientos vinculados a la transparencia de la evaluación técnica. Además, distintos sectores políticos y organismos de control manifestaron objeciones respecto del desarrollo del concurso y solicitaron revisar algunos aspectos del procedimiento administrativo.

Desde el Ejecutivo rechazaron esas críticas y sostuvieron que el proceso cumplió con todas las etapas previstas por la normativa vigente. Según la evaluación oficial, Jan De Nul y Servimagnus obtuvieron la mejor calificación técnica frente a sus competidores y, aunque las principales ofertas económicas resultaron similares, el puntaje técnico terminó definiendo la adjudicación.

La privatización marca un punto de inflexión en la política económica del Gobierno de Javier Milei. Mientras el oficialismo sostiene que la participación privada permitirá modernizar una infraestructura estratégica y reducir costos para el sector exportador, la oposición y diversos especialistas advierten sobre la necesidad de garantizar mecanismos de control, transparencia y supervisión estatal en una vía navegable considerada clave para el desarrollo económico y la soberanía logística del país.

Con ayuda de Filo News

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