La doctora en Ciencia Política Fidela Azarian dejó un fuerte análisis sobre el escenario político argentino durante su participación en Informativo Cordobés. En una entrevista donde abordó tanto el presente del peronismo como el desmantelamiento de las políticas de género, sostuvo que el movimiento justicialista debe recuperar su identidad histórica y advirtió que el retroceso del Estado en materia de derechos tiene consecuencias concretas sobre la sociedad.
“La gente va a elegir el original y no la copia”
Uno de los conceptos más contundentes de la entrevista estuvo dirigido al debate interno que atraviesa el peronismo luego del avance de las fuerzas de derecha.
Azarian cuestionó la estrategia de quienes creen que el justicialismo debe endurecer su discurso o acercarse a posiciones conservadoras para disputar ese electorado.
“Si la sociedad se corrió hacia la derecha y quiere votar a la derecha, va a elegir la primera marca. No entiendo por qué iría a votar la segunda.”
Para la politóloga, intentar competir con la derecha desde sus propias banderas constituye un error estratégico y también una renuncia a la identidad histórica del movimiento.
Según explicó, el peronismo nació para ampliar derechos, promover la justicia social y construir igualdad, no para abandonar esos principios en función de la coyuntura electoral.
Recuperar la identidad histórica
Durante la entrevista sostuvo que la igualdad nunca fue una idea opuesta a la libertad, sino una condición necesaria para que esa libertad pueda ejercerse plenamente.
En ese sentido, remarcó que el peronismo debe volver a discutir los grandes problemas sociales desde su propia tradición política y evitar transformarse en una versión moderada de otros espacios ideológicos.
A su entender, la sociedad necesita proyectos políticos con identidad clara y no propuestas que renuncien a sus valores para disputar votos.
“No alcanza con tener leyes”
Otro de los ejes centrales de la entrevista fue el análisis sobre el retroceso de las políticas públicas destinadas a prevenir la violencia de género.
Azarian vinculó el debate con el femicidio de Agostina y cuestionó el desmantelamiento de organismos y programas nacionales impulsado por el Gobierno de Javier Milei.
La especialista recordó que Argentina cuenta con un importante marco legal construido durante las últimas décadas, pero advirtió que los derechos dejan de ser efectivos cuando el Estado abandona las políticas necesarias para garantizarlos.
“No alcanza con tener leyes. El Estado tiene que diseñar, financiar e implementar políticas públicas para que esos derechos puedan ejercerse.”
Críticas al discurso oficial
Durante la entrevista también cuestionó las declaraciones de funcionarios que relativizaron la figura del femicidio en el caso Agostina.
Para Azarian, discutir públicamente la existencia de ese tipo penal implica desconocer una construcción jurídica que fue producto de años de lucha del movimiento de mujeres y de amplios consensos democráticos.
Además, sostuvo que cuando desde el poder político se niega o minimiza la violencia de género, se genera un clima que termina debilitando las herramientas de prevención.
“Las políticas públicas también salvan vidas”
La politóloga afirmó que la discusión sobre los femicidios no puede limitarse únicamente al derecho penal.
Si bien consideró importante que existan sanciones, insistió en que la verdadera prevención depende de políticas públicas sostenidas en el tiempo, presupuestos adecuados, educación, asistencia y dispositivos estatales que permitan actuar antes de que ocurran los hechos de violencia.
En ese marco, relacionó el aumento de los femicidios con el retiro del Estado de áreas sensibles y con un contexto político que, según expresó, deslegitima las políticas de igualdad.
Una discusión que excede la coyuntura
A lo largo de la entrevista, Fidela Azarian planteó que tanto el debate sobre el futuro del peronismo como el de las políticas de género tienen un punto en común: la necesidad de definir qué tipo de sociedad pretende construir la Argentina.
Para la especialista, abandonar la defensa de los derechos, la igualdad y las políticas públicas no solo implica un cambio ideológico, sino también una transformación profunda del rol que debe cumplir el Estado frente a las demandas sociales.
Sus declaraciones reabren dos discusiones centrales del escenario político actual: la identidad que buscará reconstruir el peronismo frente al avance de la derecha y el alcance que tendrá el repliegue estatal en áreas vinculadas a los derechos humanos y la igualdad.
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