Más de 400.000 puestos de trabajo se perdieron durante la gestión de Milei y Caputo, según un informe

trabajos en Argentina
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

El mercado laboral argentino atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde la asunción del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, se perdieron más de 400.000 puestos de trabajo en el sector privado, el sector público y el empleo registrado. El estudio sostiene que el ajuste fiscal, la paralización de la obra pública, la caída del consumo y la fuerte retracción de la actividad económica provocaron un deterioro sostenido del empleo formal, con especial impacto sobre la industria, la construcción y las pequeñas y medianas empresas.

El informe, difundido por distintos medios especializados en economía, advierte que la pérdida de puestos de trabajo no se concentró en un único sector, sino que afectó de manera transversal a gran parte de la estructura productiva del país. La construcción fue una de las actividades más golpeadas como consecuencia de la suspensión de miles de obras públicas nacionales, mientras que la industria manufacturera continuó registrando cierres de plantas, suspensiones de personal y reducción de turnos por la caída de la demanda interna y el aumento de las importaciones.

Según el relevamiento, el deterioro comenzó durante los primeros meses de la actual administración, cuando el fuerte ajuste fiscal y la devaluación de diciembre de 2023 impactaron sobre el nivel de actividad. Aunque posteriormente algunos indicadores económicos mostraron cierta recuperación, el empleo registrado no logró recomponerse y continuó exhibiendo una tendencia descendente. Diversos estudios basados en datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran que la caída del trabajo asalariado formal se mantuvo durante buena parte de 2025 y comienzos de 2026.

Uno de los sectores más afectados continúa siendo la industria. Los informes indican que decenas de fábricas redujeron producción o directamente cerraron sus puertas como consecuencia del retroceso del mercado interno y del incremento de los costos financieros. La pérdida de empleo industrial representa una parte significativa del total de puestos destruidos durante la actual gestión y afecta especialmente a provincias con fuerte perfil manufacturero, donde numerosas pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades para sostener su actividad.

La construcción también sufrió un fuerte retroceso debido a la decisión del Gobierno nacional de paralizar la mayor parte de la obra pública. El freno a proyectos de infraestructura vial, viviendas, escuelas y hospitales provocó una importante reducción de la actividad y la desvinculación de miles de trabajadores. Las cámaras empresarias del sector vienen advirtiendo desde hace meses sobre el impacto que esta situación tiene tanto en el empleo como en toda la cadena de proveedores vinculada a la actividad constructiva.

El informe también señala que, además de la pérdida de empleo registrado, se produjo una transformación en la composición del mercado laboral. Mientras disminuyeron los puestos asalariados con aportes previsionales, aumentó la participación del trabajo independiente, el monotributo y otras modalidades más precarias de inserción laboral. Este fenómeno alimenta el debate sobre la calidad del empleo generado durante la actual etapa económica y sobre las condiciones de protección social de los nuevos trabajadores.

Desde el Gobierno nacional rechazan estas interpretaciones y sostienen que la economía comenzó a generar nuevos puestos de trabajo si se considera el conjunto del mercado laboral, incluyendo trabajadores independientes e informales. Funcionarios como el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, afirman que el empleo total creció durante la gestión, aunque reconocen que se produjo una disminución del empleo asalariado formal acompañada por un incremento de otras formas de ocupación. Esta diferencia metodológica explica buena parte de la discusión pública sobre la evolución del mercado laboral argentino.

Mientras tanto, economistas y representantes del sector productivo coinciden en que la evolución del empleo continuará siendo uno de los principales indicadores para evaluar el desempeño de la economía durante los próximos meses. La recuperación de la actividad, la inversión privada, el consumo y el comportamiento de sectores clave como la industria y la construcción serán determinantes para revertir una situación que continúa generando preocupación entre empresarios, sindicatos y trabajadores.

Fuente: Motor Económico

Scroll al inicio