Caputo no practica la danza de la lluvia (de dólares)

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Dejaron gran preocupación, en la mayoría de los actores económicos locales, los recientes datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)

La Argentina captó solo unos US$ 3.134 millones de inversión extranjera directa (IED), muy por debajo de otros países de América Latina. Brasil recibió cerca de US$ 77.000 millones; México, más de US$ 40.000 millones; Chile, más de US$ 13.000 millones; y Colombia, más de US$ 11.000 millones.

El gobierno de Milei espera revertir la situación con el RIGI, el Super RIGI y el impulso a sectores estratégicos.

No alcanza

Con el Super RIGI apuntan a proyectos de al menos US$ 1.000 millones en nuevas actividades económicas. Además, teniendo en cuenta las inversiones vinculadas a recursos naturales y energía estas aún no alcanzan para poder generar una fuerte atracción de capitales.

Asimismo, haber planchado tanto el mercado interno suma complicaciones.

Por su parte el ministro de Economía, Luis Caputo indicó que este panorama “no genera ninguna incomodidad. De hecho es lo más lógico viniendo de tantos años de populismo. La inversión extranjera directa suele requerir muchos años de estabilidad económica y política para ser atraída”. A eso agregó que “el milagro es que en tan solo dos años y medio haya US$ 140 mil millones en proyectos diversos a ser invertidos en los próximos años”.

La data es clara

¿Acaso no tenían que llover dólares? A continuación dos fragmentos del reporte de Misión Productiva con datos de OCDE:

  • “El contraste refleja las dificultades persistentes de la Argentina para consolidarse como destino de capital productivo de largo plazo, aun en sectores donde el país posee ventajas competitivas y fuertes incentivos regulatorios”.
  • “La inversión extranjera difícilmente pueda expandirse de manera sostenida en un contexto de mercado interno deprimido, utilización ociosa de capacidad instalada y ausencia de financiamiento de largo plazo”.

No es culpa del populismo

De acuerdo a El Economista, aludiendo a distintos informes privados, “las inversiones vinculadas a energía y recursos naturales todavía no alcanzan para generar un proceso más amplio de llegada de capitales. Además, remarcaron que persisten problemas como la debilidad del mercado interno, la falta de financiamiento de largo plazo y la caída de la inversión en maquinaria y bienes de capital durante el inicio de 2026”.

Con las anteriores consideraciones, no hace falta ser un experto para darse cuenta que las perspectivas no son nada buenas si desde el gobierno nacional se siguen destruyendo ventajas propias y el mercado interno.

Por Miguel Pavlovsky

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