Se pagó parte de la deuda con los transportistas, pero Salta sigue sin colectivos durante la noche

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La crisis del transporte público en Salta continúa generando complicaciones para miles de usuarios. Aunque durante las últimas horas se concretó el pago de una parte de la deuda que mantenía el sistema con las empresas prestatarias, la normalización del servicio nocturno todavía no llegó y los colectivos continúan sin circular durante la noche en gran parte del área metropolitana. La situación afecta especialmente a trabajadores, estudiantes y personas que dependen del transporte público fuera de los horarios habituales.

El conflicto tiene origen en una compleja situación financiera que enfrenta el sistema de transporte administrado por SAETA. Las empresas concesionarias venían reclamando pagos atrasados correspondientes a servicios ya prestados y advirtieron que la continuidad de algunas prestaciones estaba en riesgo debido al incremento de costos operativos y a la falta de recursos suficientes para sostener el funcionamiento habitual.

Ante la falta de respuestas definitivas, las compañías comenzaron a aplicar recortes que impactaron directamente sobre los servicios nocturnos. Desde el 1 de junio las unidades dejaron de circular entre las 23:30 y las 5:30 de la mañana, una medida que alteró la rutina de miles de personas que utilizan el transporte para regresar de sus trabajos, asistir a clases nocturnas o realizar actividades esenciales.

Si bien durante las últimas jornadas se efectuó una transferencia parcial de fondos destinada a reducir la deuda acumulada, los empresarios consideran que los montos abonados todavía no alcanzan para garantizar la restitución completa de los recorridos suspendidos. Por ese motivo, la prestación nocturna continúa interrumpida mientras avanzan las negociaciones entre las empresas, SAETA y el Gobierno provincial.

La situación provocó un creciente malestar social. Estudiantes, trabajadores y usuarios realizaron manifestaciones para exigir una solución urgente al conflicto. En algunas protestas, los reclamos llegaron hasta la Legislatura provincial, donde se pidió la intervención de las autoridades para garantizar un servicio considerado esencial para la vida cotidiana de la población.

Desde el sector empresario sostienen que el problema no es nuevo y que se viene profundizando desde hace varios meses. Las compañías aseguran que las reducciones de kilómetros recorridos, la caída de la recaudación y los atrasos en los pagos generaron un escenario económico cada vez más difícil de sostener. Según afirman, la continuidad de los servicios depende de que se regularicen completamente las transferencias pendientes.

Por su parte, representantes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) expresaron preocupación tanto por la continuidad laboral de los trabajadores como por el cumplimiento de compromisos salariales pendientes. El gremio espera que los pagos comprometidos permitan destrabar el conflicto y evitar nuevas medidas que puedan afectar aún más a los usuarios del sistema.

Mientras tanto, la incertidumbre continúa dominando el panorama del transporte salteño. Aunque el pago parcial de la deuda representa un avance en las negociaciones, la falta de una solución integral mantiene suspendido el servicio nocturno y deja abierta la posibilidad de nuevas complicaciones si no se logra estabilizar el financiamiento del sistema. Para miles de usuarios, la normalización del transporte sigue siendo una necesidad urgente que aún no encuentra respuesta definitiva.

Fuente: Página 12
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