Una nueva interna sacude al oficialismo nacional luego de que Patricia Bullrich pusiera a disposición del presidente Javier Milei su renuncia a la presidencia del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. La decisión se produjo en medio de fuertes diferencias por el retiro del pliego de la candidata a jueza federal María Verónica Michelli, una controversia que expuso tensiones crecientes dentro del espacio gobernante y amenaza con complicar la agenda legislativa del Gobierno.
La crisis se desencadenó tras la decisión de la Casa Rosada de retirar el pliego de Michelli, candidata a ocupar un cargo en la Justicia Federal. La medida, impulsada desde el entorno presidencial, generó rechazo en distintos sectores políticos y también dentro del propio oficialismo. Bullrich manifestó públicamente su desacuerdo y anunció que ejercerá su “objeción de conciencia” para no acompañar la decisión del Ejecutivo.
Como consecuencia de esa diferencia política, la senadora mantuvo una conversación con Javier Milei en la que puso a disposición su cargo al frente de la bancada oficialista en la Cámara Alta. Sin embargo, el Presidente rechazó la renuncia y le pidió que continúe desempeñando sus funciones, intentando evitar una profundización de la crisis interna.
El conflicto tiene como telón de fondo la disputa generada por la postulación de Michelli, cuya candidatura había sido respaldada por sectores dialoguistas y parte del oficialismo. La decisión de retirarla provocó cuestionamientos no sólo de la oposición sino también de aliados parlamentarios que habían acompañado el proceso de designación.
Las diferencias entre Bullrich y el núcleo duro libertario no son nuevas. En los últimos meses ya habían aparecido desacuerdos respecto de distintas decisiones políticas y administrativas. Según trascendió, la senadora venía manifestando reparos sobre algunas definiciones estratégicas adoptadas por el entorno presidencial, especialmente aquellas vinculadas al funcionamiento institucional y la relación con otros espacios políticos.
La interna amenaza además con impactar sobre la actividad legislativa. Entre los efectos inmediatos aparece la posibilidad de que se demore el tratamiento de más de 70 pliegos judiciales que debían ser considerados en una próxima sesión del Senado. La incertidumbre sobre los acuerdos parlamentarios generó preocupación entre sectores oficialistas y opositores que ven peligrar negociaciones ya avanzadas.
El episodio también refleja las tensiones existentes entre los sectores que confluyeron en La Libertad Avanza desde la llegada de Milei al poder. Bullrich, que proviene de una larga trayectoria en el PRO y fue una de las figuras clave que apoyó al libertario en el balotaje presidencial, mantiene un perfil propio dentro de la coalición oficialista. Esa autonomía política comenzó a hacerse más visible a medida que avanzó la gestión.
Aunque la renuncia finalmente no fue aceptada, el episodio dejó al descubierto una de las crisis políticas más importantes que atravesó el oficialismo desde su llegada al Gobierno. La continuidad de Bullrich al frente del bloque parece garantizar momentáneamente la estabilidad parlamentaria, pero las diferencias expuestas revelan que la unidad libertaria enfrenta desafíos cada vez más complejos en un año atravesado por disputas de poder, negociaciones legislativas y definiciones estratégicas hacia el futuro.
Fuente: La nueva mañana



